<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520</id><updated>2011-11-09T07:29:07.687-08:00</updated><category term='El mismo camino'/><category term='Creo que no'/><category term='Celuloide Familiar'/><category term='Cuestión de cabezas'/><category term='Narrativa'/><category term='Atrapada por las ideas'/><category term='No puedo olvidar recordar'/><category term='Pienso... luego existo'/><title type='text'>Experimentos Con la Verdad</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>44</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-511482596454075513</id><published>2011-07-26T11:22:00.000-07:00</published><updated>2011-07-26T11:23:32.551-07:00</updated><title type='text'>Todavía</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hDBccusfYlU/Ti8GCD0c6kI/AAAAAAAAAIY/CW4KmWQa46k/s1600/cine-avenida-santa-fe.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 155px; FLOAT: right; HEIGHT: 222px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5633728291318590018" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-hDBccusfYlU/Ti8GCD0c6kI/AAAAAAAAAIY/CW4KmWQa46k/s320/cine-avenida-santa-fe.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aún el mundo no era una mentira. Los viejos estaban seguros de que el tiempo había cambiado pero todavía quedaba algo de luz en su conciencia, lo sabían cuando miraban el sol y les dolían los ojos. Los niños de esas cosas no saben y mucho menos los recién nacidos que confían ciegamente en el amanecer desde sus cunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada era como antes, y eso desesperaba a los acostumbrados que miraban siempre por la misma ventana, ahora el horizonte estaba más cerca porque podía divisarse fácilmente sin el estorbo de los viejos edificios que habían caído a pedazos hacía unos días sin la culpa de cuestionar a la historia. Entre los escombros que algunos saltaban para pasar y llegar rápido a sus casas antes de que el aire contaminado los asfixiara, todavía quedaban los fragmentos de graffiti que los jóvenes escribían en las noches de verano. Y si había muertos la vida todavía seguía rondando por las calles sin interés de desprenderse de los recuerdos. Las cosas sucedieron como siempre, el día menos pensado a la hora en que todos saben que habrá otra, el enigma de todos los adivinos era ahora la realidad, ya nadie se preguntaba nada porque las respuestas habían invadido la ciudad. El silencio sonaba de cerca y se inmiscuía por las puertas de las casas callando a las familias asustadas que no sabían hasta cuando resistirían la verdad. Ningún gobernador supo decir nada porque el ser humano tiene sus límites y esta vez se trataba de especies y de naturaleza. Entonces se veían por las veredas sucias y las esquinas destartaladas caras que no decían nada porque ya estaba todo dicho, la gente caminaba con sus máscaras de gas como si el paraíso fueran esos centímetros de oxígeno y hubiera que defenderlo hasta el último momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el pasar de los días la ciudad se iba erosionando como un montículo pequeño de arena, el cielo cada mañana anunciaba un color distinto y una especie de apocalipsis inocente se asomaba a la tarde cuando ya todos sabían que perderían un poco más de lo que había. Algunos decidieron irse a falta de explicaciones científicas o sociales, los que tenían dónde, los otros, los que creían que morirían en esas casas con el olor del almuerzo, esperaban en sus sillones mirando telarañas alguna sorpresa del destino, como la que decían las etiquetas de chocolate de su infancia, cuando los kiosqueros todavía le guiñaban el ojo a los niños. Poco a poco fue siendo costumbre y se adaptaron a lo imprevisible, ahora ya nada se parecía a lo anterior, siempre un cambio, una novedad, que ya no sorprendía a nadie, porque estaban preparados.&lt;br /&gt;De esos edificios que habían caído ruidosamente al suelo en alguna madrugada imprevista, aún quedaba uno de pie. El cine.&lt;br /&gt;El arquitecto antipático que había diseñado los planos hacía mucho tiempo tuvo razón al decir que su estructura nunca se derrumbaría, estaba atada a la tierra, porque creía en las raíces de las cosas y daba por sentado que pertenecer a un lugar lo hace eterno. Entonces el Cine Nacional, con su antigüedad a cuestas y miles de películas descubiertas, aún las del director más introvertido, seguía existiendo. No se había roto ni un solo vidrio, salvo el polvillo en el hall y la sala producto de las explosiones, pero el cuidador sabía muy bien disimularlo con una barrida media hora antes de la función. La gente que aún vivía y había ido siempre, casi como un ritual del atardecer, continuaba yendo fielmente con su bono de promoción roto en algunas esquinas, sobreviviente en los armarios. Ver películas era lo único que unía aún un tiempo que había sido con algo que estaba sucediendo de modo inexplicable, era la lógica necesaria para que los habitantes y amantes del cine no perdieran conexión con lo real o no cayeran en la locura frente a la ausencia de razones. Por eso, el vendedor de entradas sabía que muchos de los habitúes llegaban tristes y perdidos, con lágrimas a punto de desvanecerse en el piso, y les sonreía como si todo fuera simple y llevadero. Entonces esa gente suspiraba un poco, no del todo, y al traspasar la puerta sabía que se encontraría con el mundo que había sido alguna vez, con el olor que reconocían más allá de la pólvora y con las caras que alguna vez se habían encontrado distraídamente en algún receso de invierno detrás del humo de cigarrillo. El proyectorista, que había sobrevivido al derrumbe de su casa por estar en el cine, tenía la orden de subir el volumen al máximo cuando comenzaba la película de modo que nadie pudiera escuchar los ruidos de afuera ni hacer asociaciones que los trasladaran a su angustiante realidad. La selección de películas era estricta, no precisamente evasivas porque esa idea resultaba relajante y anestesiar mentes no era la función del cine, sino de lo contrario generar submundos, abrir una puerta pequeña donde entrara la imaginación que todos habían suspendido. Por ese motivo algunas historias europeas donde las abuelas se sentaban con sus nietos en los jardines a narrar anécdotas servían porque en el público se despertaban los recuerdos de una infancia pasada y la frescura les colmaba la existencia por unas horas; las grandes familias italianas almorzando en una mesa y hablando al mismo tiempo también, porque alguna vez ellos tuvieron una. Otra opción eran las películas orientales llenas de silencios con casas espaciosas y señoritas japonesas vestidas con quimonos coloridos, cuyas enormes flores quedaban suspendidas en las retinas de la gente por más de un día y medio. Todo eso lograba la felicidad, el asomo del ser que somos, el intento de seguir siendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, después de haber salido del cine y esquivado algunos escombros, ellos podían soñar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-511482596454075513?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/511482596454075513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=511482596454075513' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/511482596454075513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/511482596454075513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2011/07/todavia.html' title='Todavía'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-hDBccusfYlU/Ti8GCD0c6kI/AAAAAAAAAIY/CW4KmWQa46k/s72-c/cine-avenida-santa-fe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-908953531550353219</id><published>2011-02-07T10:02:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T10:07:12.510-08:00</updated><title type='text'>La misma historia</title><content type='html'>Todos pueden darse cuenta de la rutina, de hecho se vive de esa manera y cuando surge algún cambio no hay manera de pensarlo sólo como algo extraordinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara no tenía ese problema. Su vida había estado llena de cosas simples siempre, madre, padre, hermanos, mascotas, novio, esposo, hijos, nietos, pero por ser simples no eran menos importantes para ella. Ahora había llegado a su vejez, diferente a otras mujeres, la aceptó con mucha alegría a pesar de que en un principio encontró las arrugas en su rostro como surcos injustos en la piel, con el tiempo los asimiló y comprendió que en realidad podían ser senderos para recorrer su cuerpo, una excursión por el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los oficinistas se lavantaban todos los días a la misma hora y comían las mismas tostadas, mientras las amas de casa despertaban a los hijos de la misma manera y les daban los mismos consejos, mientras los perros buscaban el hueso que nunca encontrarían y los guardias llegaban a sus casas a dormir cuando el sol salía, Sara siempre leía el mismo libro. Desde que sus hijos habían decidido dejarla sola para darle oportunidad al azar y a la naturalidad de las cosas, ella construyó un mundo. Es fácil convencerse de uno mismo cuando no hay nadie que diga lo contrario, es mucho más simple ser libre ante los objetos conocidos y la experiencia de haber vivido con ellos. No era lo mismo el antiguo geriátrico resignado del tiempo y cuidandose de la muerte que su casa. Allí estaba ella una vez más y las fotografías de los que no estaban confirmandole la vida, el aroma viejo de la comida que hizo algún domingo familiar dando vueltas por el aire, las plantas más cuidadas que nunca y el gato durmiendo sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la enorme biblioteca en la que sus hijos sacaron alguna vez enciclopedias para los exámenes Sara había elegido un sólo libro para leer. Sin demasiados criterios al respecto, una señal quizá, un pequeño resquicio de su memoria la llevó a descubrirlo, el color o el dibujo en la tapa, esa niña con trenzas y sonrisa franca que sostenía en sus manos un pájaro a punto de escapársele, a unos centímetros estaba la libertad, pero el libro era pequeño para representarlo. Comenzó a leerlo cada día con devoción, se había convertido en su ocupación más presiada, en el motivo de su vida, y ya nada le importaba tanto como tenerlo cerca. Lo que nadie sabía y mucho menos los oficinistas, las amas de casa, los perros y los guardias, era que siempre leía la misma página, más precisamente la primera. Sara no tenía memoria desde hacía tiempo, poco a poco se le escapaban los recuerdos como el pájaro de la niña de la tapa, ya no reconocía a nadie y mucho menos a ella misma. Sí se acordaba de sus cosas y de la importancia de conservarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso la historia del libro era nueva cada día y comenzaba una y otra vez, el entusiasmo se renovaba porque cuando no retenemos nada, todo puede sorprendernos. Ante cualquier pastilla de color, Sara había encontrado una razón real para darle sentido a sus días. Toda esa vida que acumulaba en los senderos de su cuerpo estaba ahora justificada en la literatura y a pesar de que jamás había leido un libro de ese modo parecía que ese era el recurso de siempre para reinventarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera había quedado un mundo que recordaba lo que al otro día debía hacer, Sara no recordaba lo que había hecho dos minutos antes ni lo que haría dos minutos después, sí sabía que el libro la esperaba sobre la mesa del living con esa niña que estaba a punto de dejar volar un pájaro, y para ella, eso era la libertad&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-908953531550353219?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/908953531550353219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=908953531550353219' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/908953531550353219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/908953531550353219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2011/02/la-misma-historia.html' title='La misma historia'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-3442490282042988565</id><published>2010-09-11T08:23:00.000-07:00</published><updated>2010-09-11T08:25:37.048-07:00</updated><title type='text'>Artificios con el tiempo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TIufUPG_ALI/AAAAAAAAAHY/0Y2P1P067R4/s1600/tiempo_gallery.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 140px; FLOAT: right; HEIGHT: 130px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5515677338647330994" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TIufUPG_ALI/AAAAAAAAAHY/0Y2P1P067R4/s320/tiempo_gallery.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La gente que pasa por la calle sabe muy bien a dónde va, sobre todo si deja en la vereda algún tipo de huella. Aniceto las veía pasar todos los días y envidiaba esa noción de presente que las hacía moverse con tal seguridad. A lo mejor tan sólo le parecía, como nos parece siempre algo que por lo general no es, el hecho era que tenía un gran problema con el tiempo.&lt;br /&gt;Hacía doce años que trabajaba en el mismo diario, en la redacción oscura de siempre con los escritorios inundados de papeles a punto de suicidarse (no era para menos). Aniceto subió de posición lentamente a través de los años, el jefe lo apreciaba pero eso no era suficiente, su cara lisa y llena de culpa también lo había ayudado. Desde chico las situaciones familiares lo llevaron a fingir ser buena persona, y cuando una forma de ser es disimulada lentamente se convierte en una triste máscara humana, Aniceto la llevaba y ahora, con cuarenta y cinco años no podía sacársela, se le había adherido a la piel y tomado la forma de sus rasgos. Era por eso que cada mañana cuando se levantaba y miraba al espejo no estaba seguro si era un buen tipo o una imitación de él, por las dudas, se percataba de disimular serlo todo el día, quizá de grande se convenció que lo era o quizá no.&lt;br /&gt;La rutina en el diario era automática, su último puesto había sido el de “noticias breves” eso implicaba reducir en palabras un acontecimiento cotidiano, no era tan difícil buscar el tamaño justo de la verdad, sino pensar en futuro, imaginar un lector próximo y un tiempo imaginario. El jefe y grupo de redacción les había enseñado a los empleados a posicionarse en el límite de mañana, más allá de que podía sonar meramente filosófico o metafísico la idea era preparar el terreno para que el diario sonara fresco y actual. No era lo mismo entonces decir “esta madrugada” que “hoy”, cuando todavía no se habían apagado las luces de la noche anterior y los jubilados recién estaban cenando para acostarse y pensar mucho después en comprar el diario en el kiosco de la plaza. Probablemente no era un inconveniente para una mente acostumbrada a mentir, pero para Aniceto no era nada fácil. Ya demasiado tenía con fingir ser una buena persona (más de una vez habría querido escupirle a alguien en vez de sonreírle) como para cargar en su existencia ese tiempo falso y suspendido en el aire que debía usar como herramienta de trabajo todos los días. Al comienzo, ya hacía dos años que estaba en este rubro, sólo había disfrutado de tener un puesto más alto que el del pronóstico, sobre todo porque sus tías, con quienes vivía desde chico, lo habían felicitado y esa misma noche compraron una torta de chocolate para festejar. Ese primer tiempo sólo conformó a los otros y eso era algo de lo que estaba acostumbrado toda la vida, pero lentamente, sobre todo por las noches cuando tomaba el colectivo de vuelta se ponía a pensar. En un principio era el vértigo de lo que va a ser, esa nada que ocupa un espacio entre el presente y el futuro, donde por lo general se acumulan los planes y proyectos de la gente. Allí estaba concentrada su atención, en ese umbral misterioso que ningún filósofo había aprovechado del todo en sus teorías, pero después, mientras escribía también se sumó algo más. Este conflicto se complejizó de a poco, por un lado, cómo construir lo que todavía no existe y en segundo lugar qué era él en ese tiempo virtual donde estaba creando lo que iba a ser mientras los otros simplemente vivían acorde a las agujas del reloj. Pensó que se le iba un poco la vida adelantándose a las cosas más allá que tan sólo le dedicara todas las tardes. Esa comenzó a ser su preocupación cotidiana más que todo nocturna porque era la parte del día en los pensamientos de llenaban de lucidez. Al principio le preguntaba a sus compañeros, creyendo que podría ser una preocupación más colectiva o laboral pero ellos no sentían lo mismo y tan sólo respondían con cara de dormidos, la vida para ellos estaba en sus casas y el diario era sólo un lugar de paso. La diferencia era que Aniceto se había definido allí después de mucho tiempo y parte de lo que lo rodeaba ya era suyo. Se resignó a pensar en silencio, siempre lo había hecho pero ahora todo era más profundo y verdadero, buscaba una respuesta urgente, necesitaba ubicarse, el cuerpo, el alma y lo que sentía. Por ahora no sentía, percibía.&lt;br /&gt;Ese tiempo virtual lo empezó a enloquecer, por eso, ante la aparición de una posible angustia o crisis, quiso recurrir a la imaginación. La imaginación es buena y suficiente cuando no hay más elementos en el mundo que nos identifiquen. Por eso, con cada noticia futura, con cada verbo en futuro imperfecto (porque el tiempo no es perfecto) creaba una situación y aunque esa no era la verdad le servía. Cada una de sus primicias tenía un destinario que él conocía, Aniceto intentaba hacer lo posible para reconocer su cara antes que esa persona de carne y hueso comprara el diario. Luego venía el escenario, la casa, la situación, el mate o no, el vino o la gaseosa, el trabajo, un beso o una pelea, los niños por ir a la escuela, el perro reclamando comida. El comentario posterior también estaba incluido, no siempre positivo porque si algo caracterizaba a Aniceto era la autocrítica.&lt;br /&gt;Así fue pasando el tiempo, llenándose de ideas previas y conjeturas futuras, desde un punto de vista racional esa alternativa no tenía ninguna utilidad para el diario y mucho menos para quien lo leyera, pero a Aniceto le ayudaba mucho. Después de unos años pudo unir la enorme brecha que lo había atormentado entre el presente continuo y el futuro imperfecto, porque esa reconstrucción que nos hacemos de lo que será, aún no habiendo sido nada, es lo que permite reconocer que de vez en cuando también se puede jugar con el tiempo aunque el sol todavía no haya salido. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-3442490282042988565?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/3442490282042988565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=3442490282042988565' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3442490282042988565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3442490282042988565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2010/09/artificios-con-el-tiempo.html' title='Artificios con el tiempo'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TIufUPG_ALI/AAAAAAAAAHY/0Y2P1P067R4/s72-c/tiempo_gallery.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-6411727910094315298</id><published>2010-07-03T17:03:00.000-07:00</published><updated>2010-07-03T17:04:13.584-07:00</updated><title type='text'>La despedida</title><content type='html'>Se habían olvidado que estaban peleados, no había tiempo para recordarlo.&lt;br /&gt;Por la vereda pasaban banderas con chicos, que no es lo mismo que decirlo al revés&lt;br /&gt; y el sol… siempre el sol, ahí, único.&lt;br /&gt;Era hermoso porque los gritos de emoción no eran reprimidos, por eso invadían las calles y a nadie le molestaba escucharlos.&lt;br /&gt;Sonrió una vieja porque recordó que estaba viva.&lt;br /&gt;La melodía del silencio explotaba con cada emoción, era la orquesta de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es el fútbol, ese motivo para estar juntos, cómo nos olvidamos de estar juntos mientras vivimos… qué lejos quedan los abrazos cuando los resultados se han desvanecido&lt;br /&gt;Esta vez el técnico se quedó solo en el estadio hasta que la última luz se apagó, imaginaba que aún seguían jugando sus hijos, porque no eran jugadores, eran sus hijos que jugaban a ser campeones.&lt;br /&gt;Un silbato colmó el vacío, era la hora&lt;br /&gt;Unos papelitos de los hinchas estaban embarrados pegados a la suela de su zapato.&lt;br /&gt;El cielo terminó de oscurecerse y hacía tanto frío… qué incierta se ve una cancha sin pasión.&lt;br /&gt;El técnico lloraba, sus hijos habían crecido&lt;br /&gt;Ahora alguien tendría que volver a nacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-6411727910094315298?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/6411727910094315298/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=6411727910094315298' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6411727910094315298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6411727910094315298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2010/07/la-despedida.html' title='La despedida'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-7212073998618201724</id><published>2010-05-04T18:08:00.000-07:00</published><updated>2010-05-04T18:10:06.115-07:00</updated><title type='text'>La Congregación</title><content type='html'>La luz mortecina los hacía más viejos. El ambiente estaba demasiado viciado de humo y recién iban por las primeras etiquetas de cigarrillos. Sentados alrededor de una mesa ya se habían servido wisky y uno de ellos hasta se sacó los zapatos.&lt;br /&gt;Aguirre fue el primero que dijo algo:&lt;br /&gt;- Nos mandamos mañana y todos tranquilos- exhaló humo e hizo toser a Tejada que ya se estaba durmiendo&lt;br /&gt;- No, esperemos, total tenemos tiempo, esto no se nos viene encima en por lo menos tres días- cerró los ojos y pensó en dormitar un rato&lt;br /&gt;Ludueña saltó como si lo hubieran insultado y no esperó que nadie reaccione:&lt;br /&gt;- ¿Estás loco, pelotudo?, nunca estuvimos tan jugados como ahora y vos me venís a decir que esperemos, tenemos a la yuta en la nuca…- tomó el último trago de wisky como si esa hubiera sido la última frase.&lt;br /&gt;Guzmán salió del baño con el pelo mojado y el intento de una gomina improvisada, los miró con impaciencia y no atinó a sentarse, estaba demasiado nervioso:&lt;br /&gt;- ¿Qué hacen ahí echados manga de inútiles? ¿acaso están esperando que les den el premio Nóbel a la cobardía?- se acercó a Tejada y lo sacudió, ya se había dormido del todo como su estuviera en su propia cama- Despertáte inservible, todavía me arrepiento de haberte llamado para esto, ¿y ustedes?, ¿piensan jugar al póker o al ajedrez de casualidad?- siguió parado, además ya no había más sillas. Tejada lo miró y se desperezó un poco, su voz sonó a bostezo:&lt;br /&gt;- Uhh, tranquilo Guzmancito, todo va a ir bien, siempre hemos tenido suerte, ¿no te acordás de la última vez?&lt;br /&gt;Ludueña, entre desesperado y enfurecido se levantó a buscar más wisky, el reloj daba las tres de la mañana y los grillos aturdían como si estuvieran en esa charla:&lt;br /&gt;- No entiendo esta postura de ganadores, ¿acaso no se dan cuenta que nos estamos jodiendo nosotros mismos?, yo te sigo Aguirre y estoy con vos Guzmán, resolvamos esto lo antes posible que quiero seguir con mi vida normal-&lt;br /&gt;- Bueno, entonces déjenmelo a mi, conozco gente que nos puede ayudar, si quieren la llamo ahora- miró el reloj- bah, a no ser que sufran de insomnio. Mañana los llamo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad debían definir todo esa misma noche, era una ilusión esperar unas horas más para que las cosas se complicaran el doble. La suya era una postura inútil y no hacía más que representar su inoperancia. Guzmán parecía ser el más decidido, quizá porque era el mayor responsable y se veía entre rejas antes que el resto.&lt;br /&gt;Tejada se levantó apurado y agarró las llaves del auto que estaban sobre la mesa:&lt;br /&gt;- Yo me voy che, no puedo hacer más que ustedes, además vos Guzmán parece que la tenés mucho más clara…- Guzmán, que todavía permanecía a su lado, lo tomó de la camisa con violencia y la gomina improvisada desapareció:&lt;br /&gt;- ¿De qué carajo hablás imbécil?, vos de acá no te movés, estamos todos en la misma y tenemos que zafar juntos, ¿acaso no te dieron lecciones de solidaridad en el colegio?- Tejada le tenía miedo, todos, pero él mucho más porque se sentía inferior, digamos que le resultaba más cómodo. Se volvió a sentar y bajó la mirada, en el fondo sabía que no podría dar ninguna solución, entonces un sentimiento de obediciencia innato lo mantuvo al margen. Aguirre, después de mucho silencio también hizo su aporte:&lt;br /&gt;- Definimos esto durante la noche y nos piramos al mediodía, los vecinos están comiendo y los viejos ya duermen la siesta-&lt;br /&gt;- Tengo el auto estacionado cerca de la puerta, nos quedarían unos metros de evidencia y de ahí al baúl, todos tranquilos- dijo Guzmán mientras volvió al baño y los demás se quedaron pensando&lt;br /&gt;- Bueno, basta de vueltas, la úlcera me está matando y acá ya no se aguanta el olor a cigarrillo- Agregó Ludueña mientras abría la única ventana que había en esa cocina, el sol ya empezaba a asomar lentamente y algunos árboles estaban iluminados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguirre, Ludueña, y Tejada caminaron hacia el living, Guzmán todavía no aparecía, seguramente se estaba perfeccionando la gomina. Mientras los gallos se hacían protagonistas, bajaron al sótano casi al mismo tiempo. Tejada se quedó “haciendo de campana” aunque no corrieran ningún riesgo, era ya una costumbre.&lt;br /&gt;Pasaron varios minutos que fueron interminables, el aire se respiraba denso y lleno de anuncios, el tiempo pasaba pero en realidad parecía que los estaba atropellando.&lt;br /&gt;Tejada se sentó en un escalón y empezó a cerrar los ojos lentamente, al rato unos pasos que subían desde el sótano se escucharon, eso lo despertó e hizo que se parara.&lt;br /&gt;Ludueña apareció con el rostro transformado, su palidez no tenía nada que envidiarle al color de la pared. Se detuvo frente a Tejada como si fuera la última persona en el mundo:&lt;br /&gt;- El cadáver no está-&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-7212073998618201724?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/7212073998618201724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=7212073998618201724' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7212073998618201724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7212073998618201724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2010/05/la-congregacion.html' title='La Congregación'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-7742977033237151929</id><published>2010-04-25T12:24:00.000-07:00</published><updated>2010-04-25T12:26:41.606-07:00</updated><title type='text'>Al otro lado</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/S9SXUhgdUuI/AAAAAAAAAGo/f6xmpLAfJZ0/s1600/Expresi%C3%B3n+3.gif"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 163px; FLOAT: left; HEIGHT: 145px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464158626754941666" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/S9SXUhgdUuI/AAAAAAAAAGo/f6xmpLAfJZ0/s320/Expresi%C3%B3n+3.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hacía dos años, o quizá uno y medio que vivía ahí, al otro lado del mundo. China.&lt;br /&gt;Le había prometido a su madre que haría las cosas con honestidad toda la vida y que aún no estando seguro, diría la verdad. Sin embargo no tuvo en cuenta que traicionarse a uno mismo era la peor de las mentiras. No sólo dejar de ser o de querer, eso probablemente tenía solución con el tiempo, el problema estaba en el temor de ir olvidando de a poco las palabras, las letras con las que en primer grado le había dicho a su hermana “Linda”.&lt;br /&gt;Pasaba de la oficina a su casa y de su casa a la oficina y en el camino se cruzaba con otros chinos que hacían lo mismo aunque algunos se detenían a ver televisión por la vidriera donde otros chinos hablaban de China. Y a pesar de que su jefe le dijo que con este nuevo trabajo había evolucionado y no podía estar mejor, él sentía muy en el fondo que estaba yendo para atrás. No en una especie de mediocridad humana, sino que se le estaba desgastando la identidad de a poco y que en menos de diez años no podría decir nada que no fuera en chino. Seguramente su preocupación pasaba por el lenguaje, pero era un miedo absurdo por cierto, porque nadie se olvida de su lengua. No le molestaba tanto escuchar un idioma ajeno todos los días, como dejar de ver escrito el español.&lt;br /&gt;El primer día sintió vértigo en el aeropuerto y el recorrido del taxi al hotel porque esos signos extraños invadían los espacios públicos y principalmente decían todo lo que quería decirse. Más adelante esas palabras aglutinadas estaban en las voces de las personas y en cualquier objeto que tuviera cerca. Dos síntomas se instalaron en él para expresar este rechazo, mareos y calambre en las piernas, muchas veces debía sentarse en plena vereda porque sentía que alguno de esos carteles se lo comería de a pedazos. Entonces, para encontrar una salida a esta tristeza de ser ajeno, a esta crisis inevitable de no ser ante los otros, comenzó a escribir a la noche, mientras todos los chinos dormían y sus amigos estaban trabajando al otro lado del mundo. Una vez que escribía en su idioma, lo reproducía una y mil veces en voz alta hasta memorizarlo. A la mañana siguiente, cuando se despertaba cansado y sin energías, habían quedado resquicios de ese escrito en su memoria, lo acompañaban durante el día y sonaban con ternura en su cabeza como si los repitiera un niño que recién aprende a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su relación con el país de origen y las personas que allí habían quedado era inexistente, hubo al despedirse una serie de palabras definitivas que lo despidieron para siempre y él también prometió olvidarlos, la vida a veces es compleja y en un cuento no puede explicarse.&lt;br /&gt;Al despertarse la nostalgia por el idioma pero también la necesidad de escucharlo, habían renacido todas las voces que lo usaban cotidianamente, era como una especie de rasgo único que los caracterizaba y allí estaba el afecto.&lt;br /&gt;Comprendió, bastante tarde, que mientras uno forma parte de su mundo, aunque éste sea inmenso y no se lo conozca, no registra los ruidos propios, ni siquiera puede distinguir las palabras que viajan en el aire. Todo es muy rápido y demasiado conocido.&lt;br /&gt;Lo que nos despierta y hace vibrar, es cuando esos sonidos ya no están, cuando nuestro alrededor se ha quedado en silencio y es llenado por los instrumentos de otra orquesta, los chinos o tal vez quienes no escuchamos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-7742977033237151929?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/7742977033237151929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=7742977033237151929' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7742977033237151929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7742977033237151929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2010/04/al-otro-lado.html' title='Al otro lado'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/S9SXUhgdUuI/AAAAAAAAAGo/f6xmpLAfJZ0/s72-c/Expresi%C3%B3n+3.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-7305222769630753398</id><published>2010-04-16T13:33:00.000-07:00</published><updated>2010-04-16T13:34:11.841-07:00</updated><title type='text'>Todo se parece a la noche</title><content type='html'>Cerró el último libro que leería. Ahora a vivir.&lt;br /&gt;Todavía resonaban las voces de sus viejos alumnos en la sala vacía. La enorme biblioteca de la facultad sin él se vería más grande,  nadie limpiaría el polvo ni revisaría los espacios vacíos de la repisa con un interrogante absurdo. Sin embargo, ya no tenía nada que hacer ahí. Durante algunas noches reflexionaba mientras la araña del techo tejía y llegaba a la conclusión de que los viejos deben hacer otra cosa, si era posible, nada de lo que habían hecho hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una y otra vez acariciaba el pañuelo de seda en su bolsillo y era un placer incomprensible para cualquiera que intentara entenderlo, se parecía mucho a la lluvia sobre sus ojos o tal vez a los cabellos de Silvia. El pañuelo, un objeto, estaba siempre ahí, a su lado y no lo cuestionaba, tenía vida, mucha más de la que tenían los otros. En esos instantes sus sentidos se resumían en un efecto y no necesitaba nada más que ese pañuelo.&lt;br /&gt;Abandonar y abandonarlos, no abandonarse y dejarse abandonar, esa era la situación implícita y explicita para el ex profesor de letras. De letras y de números aunque nadie lo supiera porque a escondidas también contaba los días, los meses y los años, y así siempre estaba más tranquilo. Debía irse, pero ya habían pasado dos horas y el maletín continuaba abierto con esa postal de Alejandría en vista nocturna que llevaba a todos lados. Era un destino invisible como le decía a cualquiera que la admirara. Mirar no le bastaba, era un sentido incompleto no comparable al pañuelo de seda, hacía falta ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue por eso que tomó el avión para sentir. Nunca supo que sería tan difícil abandonar el mundo propio. Para un profesor de letras todos los lugares son ajenos sino no están escritos. Una imagen no alcanzaba. Debía también leerse. El viaje fue largo y durmió. Al llegar, rodeado de caras sombrías pero interesantes, comenzó a escribir, o quizá, si nos alcanzan las palabras, comenzó a escribirse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-7305222769630753398?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/7305222769630753398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=7305222769630753398' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7305222769630753398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7305222769630753398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2010/04/todo-se-parece-la-noche.html' title='Todo se parece a la noche'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-6138371307197461744</id><published>2010-02-25T14:47:00.001-08:00</published><updated>2010-03-22T11:12:51.259-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Creo que no'/><title type='text'>Creo que no</title><content type='html'>Acaba de entrar y golpea la mano contra el pizarrón como todos los días. Su autoridad es tan vieja como los muebles de esa aula. Otra vez trae ese libro de Darwin con teorías que no lo van a dejar dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos horas de sermón y un enigma: qué viene ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tarde y sigue pensando en lo mismo, su hermana se asoma y le dice que ya está la cena pero que no podrá digerirla.  Pablo saca el libro de su almohada y lo relee, insiste en ese párrafo “los seres humanos estamos obligados a aprenderlo todo, incluso a aprender” su perro duerme y lo mira desde la esquina de la habitación, ha comido hace rato y ahora no espera nada, mañana tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La religión desde que nació y le mojaron la cabeza lo ha confundido y ahora no sabe quién es, está condenado a plantearse cada minuto de su vida qué hacer con ella, hay una especie de proceso inconciente que lo conduce siempre a un interrogante. No comprende que la complejidad es más insoportable si se le hace caso. La semana que viene prometió al cura Roberto que se confesaría porque él lo había visto cabizbajo y el perdón de Dios lo alegraría. Sin embargo no piensa en eso, piensa en lo difícil que es la vida con miedo, se acuerda que le pegaban por no rezar en la mesa y construir fuertes con las estampitas. Juego… a dónde quedó su juego con tantos principios, porqué siempre le tuvo que tener respeto a la nada, a ese vacío con el que se enfrentaba estando solo en la iglesia los miércoles y escuchando únicamente el eco de sus pasos.&lt;br /&gt;Una vez más esa frase, aprender a aprender, aprender a ser lo que los otros quieren, a decir las cosas tal cual las dicen, a coincidir con el resto de la gente, a cuidarse de sí mismo y de ese ser que lo atropella por las noches mientras sueña con el sexo. Aprender a no ser…&lt;br /&gt;Cree que en ese momento estallará su cuerpo y llenará de pecado la habitación. Un humano domesticado en una jaula del bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya no acude al padre Roberto, nada de eso le da alegría.&lt;br /&gt;Comenzó a des-aprender, y des-aprenderse de sí mismo, por eso es que se encuentra doble y triple y cuadruple, dando vuelta la esquina y llamándose por teléfono. Comprende, al fin o al principio, que no hace falta otro, sino él, él, él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-6138371307197461744?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/6138371307197461744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=6138371307197461744' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6138371307197461744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6138371307197461744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2010/02/creo-que-no.html' title='Creo que no'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-8098635848068511556</id><published>2009-12-23T15:42:00.000-08:00</published><updated>2010-03-22T11:13:05.837-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuestión de cabezas'/><title type='text'>Cuestión de cabezas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SzKsABokWmI/AAAAAAAAAGY/ch38lpk8Xnk/s1600-h/Cabeza.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418582418118695522" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 158px; CURSOR: hand; HEIGHT: 170px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SzKsABokWmI/AAAAAAAAAGY/ch38lpk8Xnk/s320/Cabeza.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Método innovador: trasplante de cerebros. Una mujer ruluda lo anuncia en la televisión con poco interés en su mirada, la espera algo mejor en su casa, parece decir eso o lo insinúa. Simultáneamente a la noticia miles de mentes vacías encuentran una solución, nadie piensa que es algo determinante. Raymundo reflexiona y saca conclusiones mientras va por el quinto cigarrillo: uno va a empezar a ser otra persona, porque no hay posibilidad de descartar una vida grabada en un cerebro, por ende, el resquicio de personalidad será intercambiado. Sus pensamientos son interrumpidos por la voz de la periodista que bromea sin demasiada gracia y dice que los donantes deberán ser lo suficientemente interesantes para necesitar su cerebro. Raymundo completa esa idea y cree que en realidad se trata de donantes no huecos.&lt;br /&gt;De pronto esta novedad invade los medios e incluso los almuerzos y las cenas con los desayunos improvisados incluidos y también los comentarios en el baño frente al espejo de mujeres arrugadas. A Raymundo simplemente esta posibilidad le genera escalofríos en el cuerpo y también en el cerebro, y como busca una razón a todo (por eso está solo), no comprende para qué sirve un trasplante de cerebro. Un segundo eterno, de esos que no terminan nunca lo detiene en el hall y elabora una teoría apresurada. Si de pronto éste método se transformara en costumbre y fuera algo así como la cura a un resfrío, habría transferencia de personas y de vidas de un cuerpo a otro y sería ad finitum. Sería más que tentador, aún sin necesidad de despreciar la mente propia, tener, sumergirse en lo que el otro fue y dejarse llevar por eso. Corre entonces desesperado a buscar uno de los libros de Freud que su padre le regaló cuando empezó psicología y nunca supo que abandonaría, y allí cree que habrá más respuestas, pero… ¿qué iba a saber Freud que en un momento la tecnología se burlaría de su precaria tesis?. Recurre al capítulo de Lo siniestro y la frase de Shemill “algo que de haber permanecido oculto igual se ha manifestado”, claro, ese algo está en lo inconsciente, pero lo inconsciente es propio y sorpresivo toda la vida, sobre todo en los sueños. Por Dios, dónde iría a parar todo esto… da unos pasos hacia atrás y tambalea una estantería con libros pero no se cae, cree que la estantería de Freud si se caerá y con ello todas sus obras interminables en la repisa. Todo lo solemne se esfuma cuando suena el timbre dos veces. Abre, Miguel, el amigo prosaico. Entra como siempre sin permiso y se ríe muchas veces en su cara pero no de él, sino de la mayor preocupación de Raymundo en ese momento, el trasplante de cerebros, una frase le hace eco y choca contra sus costillas: “qué verseros que están los médicos hoy en día, todo eso para sacarse unos pesos más”.&lt;br /&gt;Raymundo sentado en su sillón piensa qué cerebro le gustaría tener en ese momento, pasan por su cabeza los nombres más reconocidos pero ninguno le interesa, nada de fórmulas y logaritmos. Sí en cambio el de un alpinista al llegar a la cima, el de un nadador a punto de tirarse del trampolín, el de una mujer al salir de la peluquería y verse más linda. Y bucea, por el tiempo, por las experiencias, por las imágenes y no encuentra mejor mente que la cotidiana. Ahora piensa, su cerebro es de lo más común que existe, sin embargo aprecia mucho las reflexiones que produce antes de dormirse y el modo en que entiende a la vida, no cambia por nada la pasión con que lee el diario y no reemplazaría tampoco su infancia en el campo con sus abuelos. Qué más interesante que eso, que lo que uno es y qué más preciado, como nada en el mundo, que el punto de vista propio. Ahora Raymundo se ha dormido y probablemente sueñe, su cerebro se encargará de fabricar alguna historia, y al otro día despertará asombrado porque el inconsciente develó algún secreto. Nadie puede apropiarse de eso, ni siquiera la ciencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-8098635848068511556?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/8098635848068511556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=8098635848068511556' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8098635848068511556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8098635848068511556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/12/cuestion-de-cabezas.html' title='Cuestión de cabezas'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SzKsABokWmI/AAAAAAAAAGY/ch38lpk8Xnk/s72-c/Cabeza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2517278952146454444</id><published>2009-11-03T07:07:00.000-08:00</published><updated>2010-03-22T11:13:20.714-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='No puedo olvidar recordar'/><title type='text'>No puedo olvidar recordar</title><content type='html'>No recuerdo si aún tengo memoria, por eso le pedí que escribiera todo lo que había olvidado.&lt;br /&gt;No pensé que en un pequeño papel pudiera caber toda una vida, ella escribió dos frases: “corrí por el jardín”; “la mano de mi mejor amigo sobre la mía”, y eso me pareció suficiente, sin embargo me preguntó qué más podía escribir. Le pedí una semana para poder resucitar algo en mi memoria, y el único resultado fueron dos lágrimas.&lt;br /&gt;Cada tarde veía a mis nietos llegar de la escuela y sentarse en el umbral de la puerta a comer caramelos, hablaban en un lenguaje ya ajeno al mío. Nada se parecía a mis recuerdos, era imposible encontrar algo que los represente. Fue entonces que descubrí el poder la memoria. Busqué fotografías de mi vida, y eran viejas como yo, alguna prenda especial, alguna canción o alguna poesía, no había coincidencia, yo quería decir otra cosa. Necesitaba encontrar la pureza de una imagen, próxima o lejana que me derribara alguna noche, esa sensación infantil de ser sueño o realidad que ahora no lograba. Todos los días empezaba a vivir y no sé qué quedaba atrás.&lt;br /&gt;Los otros podrían ayudarme, quizá podría verme en alguien con los años que ya no tenía, alguno, de todos los que existen en este mundo podría parecerse a lo que fui y entonces sería muy fácil reconocerme. El espejo me devolvía una imagen vacía, un manojo de arrugas y una mirada perdida. Esa no quería ser yo, la mujer del tiempo que no se dio cuenta de su vulnerabilidad no me interesaba. Buscaba a la otra, a la que aún era pero nadie veía, y esa otra estaba escondida aquí dentro de mi cabeza, y yo no podía revivirla.&lt;br /&gt;Mi hija seguía con la hoja en blanco esperando que yo la llenara.&lt;br /&gt;Sin embargo, una mañana, mientras abría el ropero para cambiar esta figura desnuda, pude ver en la madera de la puerta una inscripción, una fecha, “10-07-45” , una muchacha joven me tomó el brazo y me sacudió, no sé de donde habría salido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2517278952146454444?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2517278952146454444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2517278952146454444' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2517278952146454444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2517278952146454444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/11/no-puedo-olvidar-recordar.html' title='No puedo olvidar recordar'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-7752485612568974907</id><published>2009-09-26T17:17:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:13:34.230-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El mismo camino'/><title type='text'>El mismo camino</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/Sr6wxPswPiI/AAAAAAAAAGQ/i9P1KoexY6E/s1600-h/caminar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385936564456013346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 224px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/Sr6wxPswPiI/AAAAAAAAAGQ/i9P1KoexY6E/s320/caminar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Un día yo seguí a un loco.&lt;br /&gt;No pensaba encontrarme con nadie, la vereda, en su vista panorámica, estaba vacía, la gente únicamente cruzaba la calle para estar rápidamente al frente, no sé porqué…&lt;br /&gt;Tenía tiempo y me pareció interesante dejarme llevar por la locura de otro, aunque ahora que lo pienso mejor, ¿qué es la locura?. Acaso los dos caminábamos de la misma manera y hacíamos dos pasos cada cinco segundos, y mirábamos el semáforo y nos extrañaba cómo el viento se llevaba los diarios de días pasados. Nada nos diferenciaba. Los dos teníamos rumbos aunque yo seguía el suyo, pero la objetividad del destino era idéntica.&lt;br /&gt;Lo seguía y él no lo advertía. Los locos creen que nadie los sigue por admiración o placer, en cambio, aún así tristemente se sienten perseguidos. Alguien les puede hacer un daño o los está buscando. Qué sucedería si por un momento él supiera que me interesaba saber a dónde iba.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo disponía de todo el tiempo del mundo y parecía que el loco también, los dos caminábamos tranquilos y cruzábamos la calle con el mismo cuidado. De pronto, comencé a sentirme extrañamente identificada con él. Se transformó en mi alter ego, porque si tanta curiosidad me despertaba seguirlo algo mejor que yo tenía. Qué sería eso superior entre nosotros. No se trata de una comparación improvisada. Sostengo, que ese ser, tenía algo supremo que me disminuía. Me detuve y lo miré, su espalda seguía caminando, qué pasaba si yo no lo seguía más, qué se llevaba él consigo, qué iba a perder yo de mí con ese loco. Efectivamente, lo perdí un poco de vista y un vacío me invadió, uno de esos vacíos inexplicables en los que uno está toda la vida preguntándose con qué los llena. Desesperada, corrí, busqué en las cuadras siguientes su paso despreocupado. Allí lo vi, parado en una esquina, dispuesto a cruzar, destino claramente definido, su casa. Dónde viven los locos, qué lugar definen como su hogar. El resto vive solo, ellos están juntos, se están defendiendo, de nosotros.&lt;br /&gt;Ahí me paré, a su lado, a la par, iguales. Él me miró, despreocupado e inmutable, pero pude percibir que una sonrisa asomaba, producto de la alegría de estar loco. Y me sentí loca, y me contagió, y lo seguí a su casa, a donde estaban todos, defendiéndose.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-7752485612568974907?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/7752485612568974907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=7752485612568974907' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7752485612568974907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7752485612568974907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/09/el-mismo-camino.html' title='El mismo camino'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/Sr6wxPswPiI/AAAAAAAAAGQ/i9P1KoexY6E/s72-c/caminar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-4422586834385433910</id><published>2009-08-22T15:10:00.000-07:00</published><updated>2009-08-22T15:14:29.947-07:00</updated><title type='text'>Los ojos de otros nos miran</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SpBtoH2cQ0I/AAAAAAAAAGI/u7eRNfY3hsk/s1600-h/MAGRITTE.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372914891522589506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 260px; CURSOR: hand; HEIGHT: 168px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SpBtoH2cQ0I/AAAAAAAAAGI/u7eRNfY3hsk/s320/MAGRITTE.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El bar los esperaba o ellos esperaban al bar. Todos los martes se veían y respiraban el aroma a café en una suerte de espiral que los envolvía.&lt;br /&gt;Cómo es posible que el cine nos haga llegar tan lejos, cómo es posible que tengamos alas y podamos salir volando de una sala sin siquiera rozar los mosaicos. Livianos ir por sobre la avenida y por sobre los autos tocando casi los cables de televisión. Mauricio había llegado volando al bar donde su amiga lo esperaba, no necesitó que le abrieran la puerta porque entró por la ventana. La película le atravesó el alma y la historia lo hizo personaje. Un café lo esperaba, ya casi tibio, y ella le sonreía, como lo había hecho la actriz en la penúltima escena antes que el viejo del proyector prendiera la luz y todos salieran rápidamente al baño para secarse las lágrimas.&lt;br /&gt;El cine une a la gente y la hace hablar en los pasillos, todos parecen haber estado en esa historia, aún caminando por la vereda encuentran ganas de comentarles a desconocidos lo que sintieron, como cómplices de un mismo evento. Eso era lo que creían estas dos personas que entraban volando a un bar y se sentaban para poner en común esa sensación.&lt;br /&gt;Cada martes, uno de ellos exhalaba una idea y el otro la aspiraba, era como una especie de respiración recíproca, como un único cuerpo que se alimentaba de aire cinéfilo, que olía a pasado e inmortales miradas.&lt;br /&gt;Un martes, uno de los tantos en los que se reunieron en el bar, Mauricio trajo en sus manos una mirada que había tomado de la pantalla, abrió con cuidado las manos y se la mostró a su amiga, eran unos ojos negros que parpadeaban algunas veces con tranquilidad. Él había elegido únicamente esos ojos porque en ellos estaba depositada toda la historia de su vida, sorprendido descubrió que su vida figuraba intacta en esas pupilas, entonces pensó que esos ojos no podían ser más que suyos. Su amiga le sonrió otra vez con ternura y no vio nada en esas manos, sino toda su humanidad dibujada en lo que decía.&lt;br /&gt;Sí, probablemente esos eran sus ojos, pero aún así sus manos eran exactamente las de siempre, por eso ella las tomó y las sintió tibias. Otra vez respiraron el mismo aire, y se miraron con los ojos de otros, que desapercibidamente, habían quedado para siempre en la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basada en una hermosa sensación al ver la&lt;br /&gt;película El secreto de sus ojos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-4422586834385433910?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/4422586834385433910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=4422586834385433910' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4422586834385433910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4422586834385433910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/08/los-ojos-de-otros-nos-miran.html' title='Los ojos de otros nos miran'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SpBtoH2cQ0I/AAAAAAAAAGI/u7eRNfY3hsk/s72-c/MAGRITTE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-1629056985393373360</id><published>2009-06-30T08:57:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T09:01:32.198-07:00</updated><title type='text'>Pasos hacia atrás</title><content type='html'>Los pasos la habían aturdido desde temprano, pero aún así ella no dejaba de caminar.&lt;br /&gt;Era la cuarta vez que recorría la misma cuadra y aún ese ruido permanecía a su lado, quizá no a su lado sino unos metros detrás. Se parecía a los pasos que ella daba cuando llegaba tarde al trabajo, acentuados, permanentes, sordos. Todavía así no podía reconocerlos a pesar de que la estaban invadiendo de a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje la mareaba cada vez más al punto de identificarse con esos árboles que daban el mismo giro cuando pasaba. ¿Para que caminaba tanto? ¿A dónde quería llegar realmente?, empezó a comprender que ese objetivo estaba íntimamente ligado a su necesidad de saber quién estaba detrás suyo, era alguien tan complicado que no había pensado en darse vuelta para saberlo.&lt;br /&gt;Poco a poco sus pensamientos también comenzaron a ser invadidos por ese eco, ya no se trataba de un sonido exterior que la perturbaba físicamente sino que la materia espiritual comenzaba a asfixiarse. Poco a poco ya no era ella, era eso, eso que la seguía cada vez más insistentemente. Era el otro.&lt;br /&gt;Optó por cambiar el camino y meterse por unas callecitas anónimas, pero esos pasos seguían, Dios, y cómo…&lt;br /&gt;Sintió que únicamente la noche la observaba. ¿Qué era todo esto?, su identidad poco a poco empezaba a desgranarse y la voz se le escapaba por el aire que respiraba. Los años empezaron también a disminuir al punto que se convirtió nuevamente en una analfabeta y cuando llegó a la plaza principal empezó a gatear. Las palabras ya no tenían sentido en su boca, sino que eran un montón de balbuceos inútiles.&lt;br /&gt;Los pasos dejaron de existir, y ella se durmió sobre un banco con el arroró de la calesita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-1629056985393373360?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/1629056985393373360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=1629056985393373360' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/1629056985393373360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/1629056985393373360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/06/pasos-hacia-atras.html' title='Pasos hacia atrás'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-4112154732212621710</id><published>2009-05-19T17:28:00.000-07:00</published><updated>2009-05-21T11:14:17.549-07:00</updated><title type='text'>El laberinto del fin</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/ShWZqmQOQpI/AAAAAAAAAEY/JEn_y1xreHE/s1600-h/Policial+negro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5338341890419737234" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 281px; CURSOR: hand; HEIGHT: 188px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/ShWZqmQOQpI/AAAAAAAAAEY/JEn_y1xreHE/s320/Policial+negro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hace dos días que tendría que haberlo hecho. Ayer, vi que empezaba a leer un libro y me dio pena que no pudiera terminarlo. Ahora, de nuevo, está sacando algo de su maletín con inquietud y pienso que puede llegar a ser algo que lo motive a seguir viviendo. Por ahora lo observo, pero realmente no estoy seguro cuándo apretaré el gatillo. Lo que me llevaría sacar la mano del bolsillo es el mismo tiempo en el que probaría un sorbo de café y eso es también disfrutar la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy lunes no ha sacado ese libro, puedo suponer que lo ha terminado de leer a la noche, quizá le ha llevado más de seis horas llegar al final y eso no lo ha dejado dormir. Es probable que elija leer para aprovechar sus últimas horas, horas que en realidad dependen de mí, y de lo que yo haga con este revólver.&lt;br /&gt;Pasa la mañana entera y no sale de ese bar. Ya ha fumado demasiado y el mozo se ha cansado de traerle café. Les ha sonreído a dos nenes y ha mirado a dos mujeres solas. Por un momento intentó ponerse el sobretodo y salir, pero algo en la televisión que cuelga del techo lo ha obligado a volver a sentarse.&lt;br /&gt;Creo que es mejor que salga, la sangre va escurrir por la vereda y llegar a la alcantarilla, ahí se mezclará con los orines y eses de la gente que en este momento cruzan la calle. La vida se irá callada, junto con el ruido del río de agua podrida. No sería bueno que en un bar tuvieran que limpiar muerte. Si hay algo que aprendí de ser asesino, es encontrar el lugar exacto donde darle fin a la gente. Cada persona, de manera distinta, tiene un lugar específico para morir, sino lo hace allí, puede suceder que en un tiempo no se lo recuerde.&lt;br /&gt;Él debe morir en la vereda, justo al salir del bar, cuando ya haya pagado su último café y tirado su viejo cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo hambre, pero no puedo moverme de aquí. Alguien entra. Una mujer con un niño, busca con la cabeza a alguien, a él. Se está sentando, el niño quiere irse, solloza. La mujer habla mucho y le muestra papeles. Pensé que había resuelto todo en su vida, que sólo le quedaba morir. Esto no tiene sentido. No puedo pensar en el fin de alguien con tantas personas vivas a su alrededor. La mujer lo está acariciando, llora. El niño sube a su falda, juega con su collar de perlas. Él la rechaza, quiere que se vaya y se está enojando. Saca algo de su maletín, no son los cigarrillos, es dinero, mucho dinero. Se lo da. La mujer se va y lo saluda desde la puerta con el niño en brazos que llora con desesperación. Pero yo no escucho nada, no escucho los sonidos del fin porque estoy con Bach en los oídos, siempre he dicho que la música clásica permite que la muerte sea más hermosa. Otra vez solo, otro cigarrillo. Creo que me vio… debo esconderme, ¿a dónde?, gira su cabeza, no puede haberme visto, el plan era lo inesperado, pero algo no puede ser más esperado que esto.&lt;br /&gt;Necesito que deje de estar en contacto con la vida. Debe separarse de esa aureola que nos envuelve cuando caminamos y sabemos que nuestro fin está lejos, pero que somos finitos. Debe resignarse, debe terminar de fumar, de ver televisión, de mirar a la gente reír, al mozo secar los vasos, a la cajera contar billetes, a los viejos planear la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un momento, está por salir, toma su sobretodo de manera definitiva y se despide del olor a café. El sonido de Bach lo llama. Está hipnotizado. Sale. Mano en el bolsillo, revólver helado que entra en contacto con la mano, dedo en el gatillo. Pasos de esclavo, llega a la esquina, metros de la alcantarilla. Dedo en el gatillo, dedo en el gatillo, fuerza. Un silencio. Una caída. Sangre infinita.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-4112154732212621710?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/4112154732212621710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=4112154732212621710' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4112154732212621710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4112154732212621710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/05/hace-dos-dias-que-tendria-que-haberlo.html' title='El laberinto del fin'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/ShWZqmQOQpI/AAAAAAAAAEY/JEn_y1xreHE/s72-c/Policial+negro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-6139357689047295598</id><published>2009-05-17T17:58:00.000-07:00</published><updated>2009-05-17T18:02:58.425-07:00</updated><title type='text'>Pequeño homenaje al Gran Mario Benedetti</title><content type='html'>Un poeta muere cuando sus poemas ya no producen nada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Corazón coraza&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Porque te tengo y no&lt;br /&gt;porque te pienso&lt;br /&gt;porque la noche está de ojos abiertos&lt;br /&gt;porque la noche pasa y digo amor&lt;br /&gt;porque has venido a recoger tu imagen&lt;br /&gt;y eres mejor que todas tus imágenes&lt;br /&gt;porque eres linda desde el pie hasta el alma&lt;br /&gt;porque eres buena desde el alma a mí&lt;br /&gt;porque te escondes dulce en el orgullo&lt;br /&gt;pequeña y dulce&lt;br /&gt;corazón coraza&lt;br /&gt;porque eres mía&lt;br /&gt;porque no eres mía&lt;br /&gt;porque te miro y muero&lt;br /&gt;y peor que muero&lt;br /&gt;si no te miro amor&lt;br /&gt;si no te miro&lt;br /&gt;porque tú siempre existes dondequiera&lt;br /&gt;pero existes mejor donde te quiero&lt;br /&gt;porque tu boca es sangre&lt;br /&gt;y tienes frío&lt;br /&gt;tengo que amarte amor&lt;br /&gt;tengo que amarte&lt;br /&gt;aunque esta herida duela como dos&lt;br /&gt;aunque te busque y no te encuentre&lt;br /&gt;y aunque&lt;br /&gt;la noche pase y yo te tenga&lt;br /&gt;y no.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-6139357689047295598?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/6139357689047295598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=6139357689047295598' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6139357689047295598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6139357689047295598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/05/pequeno-homenaje-al-gran-mario.html' title='Pequeño homenaje al Gran Mario Benedetti'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-3166406213903656788</id><published>2009-04-26T17:02:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T17:05:41.501-07:00</updated><title type='text'>El hombre que no quería que muera un terrón de azúcar</title><content type='html'>Cecilio había descubierto lo que nadie todavía hubiera pensado. La gente que toma las cosas con azúcar es mucho más dulce o al menos accesible al trato humano.&lt;br /&gt;Todo esto lo pensó un día en que se quedó sin azúcar, ni edulcorante en su casa y tuvo que tomar un té, unos mates y hasta un café amargo. El efecto le duró unas semanas. Recluido en su habitación, solamente salía para ocasiones extremas, como comprar cigarrillos, y no toleraba su reflejo en el espejo porque le delataba un hombre mezquino que en cualquier momento lo insultaría. Probablemente su estado de ánimo no tendría mucho que ver con haberse quedado sin azúcar, quizá algo menos importante, como no tener ningún amigo, lo habría aislado de la sociedad.&lt;br /&gt;Cuando se recuperó estuvo decidido a hacer un estudio de este curioso fenómeno. Tres noches seguidas se infiltró en los bares y restaurantes y se metió los terrones de azúcar, todos sin dejar una miguita, en los bolsillos. Quiso imaginar que la gente que fuera a pedir un café después de la cena o compartirlo con alguna persona, tendría que tomarlo amargo, inevitablemente. El experimento ya se había desencadenado. Dos días después una multitud de amargos divagaba por las veredas del centro. Cecilio notaba cómo se chocaban entre sí y chistaban, lo poco que les interesaba el sol, y la manera en que caminaban, con esa urgencia huidiza de llegar a casa.&lt;br /&gt;Y creyó, con ese poder que puede sentir alguien que logra descubrir algo, que definitivamente el azúcar solucionaba todos esos problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los terrones de azúcar esperaban viejos, cada vez más viejos en los bolsillos de su sobretodo. Los había olvidado, una vez que comprobó su teoría.&lt;br /&gt;La noche del lunes, una idea que lo pinchaba le hizo saltar de la cama. Con el pijama a medias y los pies congelados se sentó sobre su sillón desvencijado y tomó uno de los terrones de azúcar. Lo retuvo entre la palma de sus manos un momento y lo acarició con los ojos. El terrón, poco a poco se estaba desgranando. En unas horas iba a formar parte de un montón de azúcar junto con los terrones compañeros y se transformaría en una determinada proporción de azúcar que alguna cocinera utilizaría.&lt;br /&gt;No se dejó llevar por el duelo, todavía estaba a tiempo de salvarlo. “Este terrón simboliza la dulzura de la gente, si se muere, morirán los otros y ya no habrá nadie, pero nadie, a quien le gusten los abrazos”. La suya era una misión importante. Pero el tiempo, el tiempo también diluye todo, incluso esto. Con las reflexiones haciéndole cosquillas se dirigió hacia la alacena y tomó un frasco opaco de tantos años. Ahí metió el terrón tirando el resto de los terrones del bolsillo. Esa noche no durmió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-3166406213903656788?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/3166406213903656788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=3166406213903656788' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3166406213903656788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3166406213903656788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/04/el-hombre-que-no-queria-que-muera-un.html' title='El hombre que no quería que muera un terrón de azúcar'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2272018876976909692</id><published>2009-04-14T17:59:00.000-07:00</published><updated>2009-04-14T18:09:10.795-07:00</updated><title type='text'>Cliché de comisuras</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Desde los suburbios de mi boca &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;te beso&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;aunque tus labios&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;se hayan mudado de esquina&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2272018876976909692?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2272018876976909692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2272018876976909692' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2272018876976909692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2272018876976909692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/04/desde-los-suburbios-de-mi-boca-te-beso.html' title='Cliché de comisuras'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-7851562945350282822</id><published>2009-04-09T11:58:00.000-07:00</published><updated>2009-04-09T12:05:22.622-07:00</updated><title type='text'>Pérdida a la mitad</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/Sd5GQMSIY6I/AAAAAAAAAEQ/avBRWlTxK7I/s1600-h/amorantiguo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322769053587628962" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 246px; CURSOR: hand; HEIGHT: 144px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/Sd5GQMSIY6I/AAAAAAAAAEQ/avBRWlTxK7I/s320/amorantiguo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hacía dos semanas que no la veía, o mejor dicho, que no había vuelto a ver la llegada de su sombra por la esquina y doblar para tomar el colectivo con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los humanos tantas veces están junto a cosas que no descubren, podría hasta decirse que viven rodeados de lo mínimamente hermoso, pero es invisible, o está en el aire, y los ojos necesitan las formas para encontrarle un sentido a la existencia y valorarla. Lo bello es transparente, como el aire que deja alguien que pasa, y se transforma únicamente, en una ausencia perfumada.&lt;br /&gt;Tristán había empezado a sentir ese vacío. Poco a poco su cuerpo se iba despojando de sensaciones, y terminaba aferrado, con furia, a una sola, la posibilidad de sentir algo por alguien. Quien entraba a su casa se olvidaba de lo que era una necesidad, un espacio asfixiado de cosas caras y de poca o ninguna utilidad. Toda su vida se había dedicado a conseguir lo novedoso, a querer sorprender a los otros con un objeto nuevo y único, nunca se preguntó para qué compraba esas cosas, ni tampoco si realmente lo quería. Con el tiempo lo que empezó a faltar de llenar fue su interior. Nadie puede armar un lindo living, ni poner unos cuantos floreros de cristal sobre la mesa del alma. Ahí adentro uno está solo y tiene que encontrar la manera de poblar ese terrible desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tristán no sabía que esto le estaba pasando, nunca lo supo. Todas las mañanas, cuando iba en colectivo a trabajar, millones de personas subían y bajaban dejando el mínimo rastro de haber estado allí. Caras anónimas iban y venían y a Tristán eso no le importaba. Aunque, todas esas mañanas en esa vorágine de dirigirse a alguna parte, alguien estaba. Una chica con ojos grises siempre se paraba al lado de Tristán y trataba de rozar su mano, nunca lo había podido lograr, porque él siempre optaba por el caño de arriba, y sin nadie saberlo, todos los días era una batalla constante en la que dos manos querían conocerse y tocarse, una lo sabía, la otra lo sospechaba.&lt;br /&gt;La chica de ojos grises siempre bajaba en su parada absolutamente derrotada. Pensaba que no volvería a verlo, o que si lo veía, él tampoco la descubriría.&lt;br /&gt;¿Y cómo se puede hacer para que alguna magia del tiempo, de esas que encantan a los árboles en invierno, produzca alguna especie de revelación momentánea, que modifique todos los odiosos órdenes existentes, y sacuda el frío con el que laten los corazones?, no, esas cosas no pueden suceder. Si puede suceder que Tristán, un día, se diera cuenta que la muchacha de los ojos grises lo estaba mirando. Justo en el momento en que ella tocaba el timbre, el colectivo frenaba y bajaba sin demasiado ritmo. Y ahí, en ese instante, él sintió que se le iban un montón de sensaciones nuevas de las que no se había apropiado, justo en el momento en que la puerta terminó de cerrarse y el colectivo volvió a arrancar. La mente es poderosa, o intenta serlo, para hacerle un favor a este muchacho sin esperanzas, le trajo un montón de recuerdos que había reprimido e iluminó su memoria. Casi como una suerte de film mudo de los años veinte, las imágenes se repetían con una melodía que sonaba a despedida. Recordó que ella siempre había estado sentada a su lado en la parada, y que llegaba justo diez minutos después de que él se sentara en un tronco parecido a un banquito. Supo que conocía su sombra mejor que nadie, y que podía distinguir de lejos el color de su bufanda.&lt;br /&gt;Todas estas imágenes en su cabeza sólo representaban lo lejos que en ese momento la muchacha de ojos grises estaba. Probablemente cruzando una avenida muy transitada, o quizá llegando a su casa y buscando la llave en su cartera.&lt;br /&gt;Tristán empezó a sentir que había perdido algo, algo que todavía no había tenido. Entendió que en un segundo, no sabía bien de qué día y de qué hora, una mínima posibilidad se le escapó, y se había parecido mucho al aire que en ese momento se iba de sus pulmones.&lt;br /&gt;Ya no tenía demasiado de ella sin siquiera conocerla. Cuando iba volviendo para su casa se detuvo un momento y vio que su sombra se separaba lentamente de él hacia la esquina. Dos minutos después se iba con otra, la de la muchacha de ojos grises. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-7851562945350282822?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/7851562945350282822/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=7851562945350282822' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7851562945350282822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7851562945350282822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/04/perdida-la-mitad.html' title='Pérdida a la mitad'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/Sd5GQMSIY6I/AAAAAAAAAEQ/avBRWlTxK7I/s72-c/amorantiguo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-5522085024229855636</id><published>2009-03-25T08:41:00.000-07:00</published><updated>2009-03-25T08:44:14.110-07:00</updated><title type='text'>Atmósfera</title><content type='html'>Voz que no puede decir nada&lt;br /&gt;y calla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos que quieren vivir y&lt;br /&gt;los mata el cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras, tus palabras, mis palabras&lt;br /&gt;y todo el silencio que las esconde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mínima distancia&lt;br /&gt;roce pequeño y atormentado&lt;br /&gt;Calor&lt;br /&gt;de aliento&lt;br /&gt;y deseo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más te vas&lt;br /&gt;dejándome&lt;br /&gt;con un grito en el pecho&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-5522085024229855636?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/5522085024229855636/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=5522085024229855636' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5522085024229855636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5522085024229855636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/03/atmosfera.html' title='Atmósfera'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-3906815852176248646</id><published>2009-03-14T08:51:00.000-07:00</published><updated>2009-03-14T08:52:49.391-07:00</updated><title type='text'>Filosofía de colectivo</title><content type='html'>Nadie le hubiera dicho que iba a terminar ahí, sentado en un colectivo y saludando a la gente. A Bruno no le importaba demasiado. Toda su vida estaba hecha de buenos consejos, de caminos que él nunca transitaría, siempre alguna cara borrosa se le asomaba y le recomendaba que hiciera otra cosa. Pero ¿cómo explicar que él era feliz siendo chofer?&lt;br /&gt;Todo había empezado cuando se fue de casa, el día en que le dijeron que el póster de Kiss en su habitación atentaba contra el Señor. Y él les preguntó qué señor. Su madre, una mujer gorda y llena de modales inútiles quería que Bruno fuera no sé qué cosa. Su padre, un tipo flaco y muy alto siempre asentía con la cabeza y prendía un cigarrillo. Ése día, Bruno se fue a la libertad. No la libertad de dejar su casa y mantenerse solo, sino esa satisfacción de tomar decisiones propias y que ninguna voz extraña las sentencie.&lt;br /&gt;El primer tiempo tuvo que arreglárselas en lo de Víctor, un amigo que quería aplastar pollitos como Kiss alguna vez, y por ahora practicaba con los peluches de la hermana. A la mamá de Víctor no le gustó mucho la idea, pero era una mujer contenta que dejaba pasar las cosas. No duró mucho ahí, algunos meses.&lt;br /&gt;Fue en ese tiempo, en el que encontró trabajo en una empresa a las afueras de Córdoba, cuando tenía que viajar mucho en colectivo. Tomaba tres de ida y tres de vuelta, y a pesar de que resultaba bastante cansador, Bruno encontró una mística en esos viajes que fundó una nueva manera de ver las cosas. Descubría, cada día, una historia distinta a través de una situación. En los colectivos pueden verse las cosas sin ser partícipe, y esa es una suerte de observación que pocos poseen. Se preguntaba por ejemplo, porqué las personas se miran tanto entre sí, porqué cada vez que sube alguien, todos lo miran, y después, cuando se suma a esa masa viajante, terminan adaptándose, es como una especie de ruptura en esa realidad, una y otra vez, en la que se van incorporando extraños que empiezan a ser luego conocidos. Se preguntaba también, a dónde van todos, porque todos van a algún lugar, y qué significa esa breve espera, qué tipo de expectativa sostiene esa paciencia con la que muchos van sentados. Más allá de pobres reflexiones casi metafísicas, Bruno encontraba apasionante el viaje en colectivo. A pesar de que para muchos es automático, y la vida también lo es, él se tomaba el tiempo necesario para reconocer de qué se trataba todo eso. Qué magia extraña había juntado a todas esas personas en un vehículo, y las transformaba en compañeras siendo tan anónimas y tan públicas. Nadie volvería a verse con nadie. Alguno que otro quizá se cruce en la calle alguna vez, pero no se identificarán, porque las caras son como sombras de ese viaje, que es único, a pesar de que se repita una y otra vez, y a pesar de que el chofer sienta que da vueltas siempre en un mismo lugar.&lt;br /&gt;Un día, Bruno se acercó a hablar con uno de los tantos chóferes con los que viajaba, y a pesar de que éste no le dio demasiada importancia, se sacó todas esas dudas, en realidad no aclaró ninguna, porque no respondió, ni siquiera reaccionó. Bruno, luego de este gran desengaño tomó una decisión, él mismo sería chofer y filósofo de colectivo, él podría encontrar las respuestas a todas esas preguntas.&lt;br /&gt;No fue demasiado difícil serlo, un pequeño curso preparatorio. Sus compañeros lo encontraron extraño desde el principio, un hombre tan apasionado por ser un simple chofer, no tenía demasiadas explicaciones, muchos deseaban irse, encontrar una mejor opción. Ser chofer estaba relacionado con tener una vida mediocre. Pero esa no era la idea de Bruno, él deseaba conocer el objeto de su inquietud estando inmerso en el medio, había leído en algún lado, alguna vez, que los filósofos del siglo XVIII necesitaban introducirse en la sociedad participando para poder comprender al hombre. Claro que su pretensión era mucho más modesta. Simplemente existía una filosofía de colectivo que nadie todavía había desarrollado.&lt;br /&gt;Así fue que empezó a ser chofer, y cada vez que lo decía su cara se iluminaba o sus ojos se llenaban un poco, no demasiado, de lágrimas. Era melodramático, pero no por una cuestión constitucional, sino porque su madre se lo había inculcado los miércoles de novela, esas novelas llenas de historias fáciles y conmovedoras, Bruno la acompañaba sentado en el sillón, y poco a poco, empezó a ser un poco así, llorón.&lt;br /&gt;El modo en que llevaba a cabo su función era algo inusual. Un chofer común, se limitaría a manejar el colectivo, recibir los cospeles y dar los tickets, y si es algo educado, saludar cada vez que alguien sube. Pero Bruno, además de todo eso, hablaba mucho con la gente, y le preguntaba cosas. En realidad era un exhaustivo estudio, todas las mañanas llevaba una pequeña libreta con preguntas, y se las hacía a la gente que subía. Muchos lo tomaban por curioso, hasta por metido y desubicado, él preguntaba por ejemplo: “¿hacia dónde va?”; “¿cree que podrá seguir en contacto con toda esta gente?”. Era así, que con algunas pocas preguntas que recibía de sus pasajeros, al finalizar el día, llegaba a su casa, y sin siquiera sacarse el uniforme, empezaba a escribir. Escribía teorías, conclusiones e hipótesis abiertas, se sentía cada vez más comprometido, y creía que podía encontrar una gran respuesta. Las respuestas son por lo general, para solucionar algún tipo de interrogante, pero Bruno se había hecho tantas preguntas que no cabía respuesta para satisfacerlas. Duró así seis meses. Él hubiera querido estar toda la vida así, investigando, pero un día lo llamó el jefe de su empresa de colectivos y le pidió por favor que renuncie. Muchas personas habían llamado reclamando sus incumbencias, y las situaciones incómodas que generaba tratando de averiguar cosas que no le correspondía. Bruno colgó y lloró mucho más que por todas las novelas que había visto. No sólo falló su proyecto, sino que descubrió algo muy triste, a la gente, por lo general, no le gusta que la conozcan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-3906815852176248646?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/3906815852176248646/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=3906815852176248646' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3906815852176248646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3906815852176248646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2009/03/filosofia-de-colectivo.html' title='Filosofía de colectivo'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-9063789690683893997</id><published>2008-12-30T07:22:00.000-08:00</published><updated>2008-12-30T07:30:24.922-08:00</updated><title type='text'>El amor no es un nombre</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SVo94qOcEEI/AAAAAAAAAD4/5cLVLfF01pI/s1600-h/amelie+2.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5285605156289515586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 277px; CURSOR: hand; HEIGHT: 183px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SVo94qOcEEI/AAAAAAAAAD4/5cLVLfF01pI/s320/amelie+2.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde chicos nos enseñan a ponerle nombres a las cosas. “Padre”, “Madre”, “Abuelo”, “Abuela”, “Tía”, “Tío”, “Amigo”, “Novio”, etc. Nadie se plantea la posibilidad, al menos hasta hace unos segundos de escribir esto, que fácilmente podríamos pensar en desaparecer los límites de las palabras y empezar a crear términos propios, casi autóctonos, según nuestra comodidad, nuestra necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de las relaciones es mucho más difícil reconocer qué es cada uno. Quizá no es difícil, sino enteramente absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marina y Álvaro eran algo así como amigos. No habían pensado en ningún momento que podrían ser otra cosa. Existían una serie de rituales cotidianos que llevaban a cabo para no dejar de ser lo que eran. Mantenían en vigencia las cosas que los estancaban en un nombre.&lt;br /&gt;Se saludaban con un beso en la mejilla, reían de chistes que cada uno hacía de vez en cuando, se juntaban a tomar mate y hablaban por teléfono muchas horas. Se decían “te quiero”, pero nunca “mucho”. Pero más eran más las cosas que no hacían, no se rozaban, no se miraban, no se tocaban al menos sin darse cuenta, caminaban a la par pero lo suficientemente lejos para no chocar los codos, los sábados a la noche no salían juntos, los silencios entre ellos no existían porque la confianza los llenaba de palabras. No calculaban lo que no debían hacer, simplemente les salía porque eran concientes del lugar que ocupaban.&lt;br /&gt;Sus padres les enseñaron que los amiguitos que son nena y nene deben comportarse con cuidado, porque hay cosas que Dios puso en la tierra para respetar, y una de ellas es ser hombre y ser mujer.&lt;br /&gt;La escrupulosa relación no pudo durar demasiado. Los límites de la palabra que representaba la etiqueta de la relación se fueron poniendo cada vez más difusos. Aparecieron las dudas. Una incertidumbre asoma cuando las personas empiezan a andar dubitativas por la vida y se detienen cada diez minutos para pensar el próximo paso.&lt;br /&gt;A Marina le empezó a parecer que Álvaro la estaba mirando como mujer, y eso le dio miedo. Él nunca hablaba de esas cosas con naturalidad, siempre lo demostraba de una manera muy sutil. Marina jamás hubiera pensado en la posibilidad de ver a su amigo como un hombre, su cabeza había puesto en un único lugar la relación.&lt;br /&gt;Álvaro tampoco creyó que ese momento llegaría. Una noche, cuando ya no daba más de cansancio, tomó un libro que estaba a punto de suicidarse en el estante de su biblioteca. Ni recordaba qué autor era y hasta pensó que podría no ser suyo. De todas formas abrió una página al azar y leyó unas líneas que lo llenaron de luz, las palabras (que secretamente se habían puesto de acuerdo para sorprenderlo) decían algo así: “el hombre está condenado a los límites, su vida es una eterna geometría donde no debe confundir los vértices de un triángulo con los lados de un cuadrado”, después de leer esos renglones no pudo dormir en toda la noche. Marina a unos kilómetros tampoco cerraba los ojos, había visto una película en la que las personas elegían y cansadas de esa libertad lentamente iban renunciando a su autenticidad. Pensaba cómo la veía Álvaro o cómo la había visto siempre, y pensó también cómo se veía ella viéndose por él. Encontró un mecanismo humano muy frecuente: el enamoramiento repentino y desesperado, cuando uno descubre que alguien lo ama. Y mientras se escondía en las sábanas y tiraba al suelo los almohadones, recordaba imágenes muy breves en las que construía a su amigo de otra manera. Hacía un esfuerzo por imaginar un momento juntos, casi ni podía identificar las caras, porque había robado retazos actuales y los ponía en un tiempo que no existía. Las cosas que no han sido son como materia prima sin procesar, cualquier producto se ve feo y poco prolijo, pero muy definido en lo que es.&lt;br /&gt;Sin saberlo, en el mismo momento y bajo la oscuridad, Marina y Álvaro se estaban enamorando sin verse. Ahora hacían el amor con las imágenes de lo que eran, ambos se construían como creían que siempre habían sido.&lt;br /&gt;Algún día, seguramente, podrán decirse al oído cuánto estuvieron queriéndose en secreto mientras no lo sabían.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-9063789690683893997?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/9063789690683893997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=9063789690683893997' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/9063789690683893997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/9063789690683893997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/12/el-amor-no-es-un-nombre-desde-chicos.html' title='El amor no es un nombre'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SVo94qOcEEI/AAAAAAAAAD4/5cLVLfF01pI/s72-c/amelie+2.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2043909053957930148</id><published>2008-11-12T17:10:00.000-08:00</published><updated>2008-12-30T07:31:25.113-08:00</updated><title type='text'>La ciudad a cuerda</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ernesto terminaba de hablar y las gotitas de saliva todavía volaban hacia el micrófono. Una multitud desconcertada lo seguía mirando pero él ya no iba a decir más nada. Se fue sin saludar y dejó olvidado un folleto de su campaña sobre el escritorio.&lt;br /&gt;La prensa, la gente, la televisión, hasta el cine no sabían qué hacer. El viento sonaba soberbio en la avenida y los autos aceleraban a bocinazos queriendo llegar primeros a alguna parte.&lt;br /&gt;Ernesto tomó su pastilla de la siesta y se durmió en la habitación del hotel. La ciudad explotaba pero le era indiferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparecía la duda, la gente empezaba a dudar, todos titubeaban. Un segundo antes los había movido la seguridad automática de vivir pendientes de una sola cosa, la hora. En este momento, en este preciso instante, nadie sabía cómo seguir.&lt;br /&gt;Ernesto, el presidente, declaró que a partir de hoy la hora se atrasaría dos más y que nadie podía resistirse al cambio. Quienes lo hicieran serían inmediatamente trasladados al exterior y no tendrían posibilidad de regresar a su país nunca más. Una pauta rabiosa y susceptible a la revolución, pero no existía nadie que se animara, los habitantes habían crecido sumisos y llenos de cadenas que los ataban al estado. La normativa no tenía ninguna razón de ser, había sido un capricho de Ernesto, “una necesidad didáctica” como le decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verdadero conflicto no consistía en la orden del presidente. La gente estaba atemorizada, casi horrorizada de que las cosas dejaran de ser como eran. Les espantaba la idea de perder el control sobre el tiempo. Por eso, cuando Ernesto terminó de hablar y las gotitas de saliva seguían mojando el micrófono, una mujer gritó desde la ventana, un viejo empezó a correr despavorido, y un ejecutivo cruzó la calle corriendo y perdió el maletín en el camino. Ahora qué iban a hacer, el sol los desafiaría, la oscuridad iba a invadir la sala cuando todavía nadie estuviera durmiendo.&lt;br /&gt;Durante un mes nadie hizo nada. Los comercios no abrían, la gente no trabajaba, algunos ni siquiera se despertaban, porque no habían dormido nada. Todos pensaban.&lt;br /&gt;Era triste ver las avenidas vacías, las persianas bajas, los candados puestos como perpetuando la melancolía. Sólo papelitos dando vueltas de vez en cuando sobre las veredas, algún auto estacionado. Y el silencio, el insoportable silencio. Muchos filósofos que se habían muerto decían que una reacción inexistente produce un escenario vacío para la opinión. Eso era precisamente lo que sucedía. Como nadie se expresaba los periodistas no tenían trabajo, los medios estaban en suspenso, de vez en cuando en algún programa aparecía un locutor ojeroso que relataba un partido de fútbol.&lt;br /&gt;Las cosas se estaban llenando de telarañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ernesto nada le importaba. Él siempre había vivido en función de los medicamentos, de la artificialidad, ni siquiera su sueño era legítimo, como tenía tanto poder podía controlar hasta la hora en que se cobijaba bajo las colchas. Era él en contra de un país acostumbrado al orden, al orden que no los hacía pensar.&lt;br /&gt;Graciela, su secretaría de entera confianza, también se había cansado de ese desorden social, un caos que nadie aprovechaba para renovar la vida, para invertir ese ritmo insoportable en el que siempre habían vivido. Borges, un autor que algunos literatos devenidos en empresarios habían leído, decía que la teoría del caos permite al hombre elegir entre múltiples opciones, y que siempre se queda con una. Las demás, en alguna parte, de alguna manera y en algún momento, se están relacionando entre si, cuando otros las eligen. Esta red que teje el caos nadie la había comenzado, a nadie le interesaba empezar a plantearse una opción, las cadenas los seguían atando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente más adelante se empezó a habituar, pero se manejaban con mucha más liviandad que antes. Ahora deambulaban indiferentes en las calles con la mancha blanca del reloj pulsera que alguna vez tuvieron en la muñeca, la hora ya no importaba, no tenían a dónde llegar a tiempo. No se miraban entre si, no dialogaban. La ciudad se había convertido en una gran casa de desconocidos.&lt;br /&gt;Y como ahora, todos estaban sumados a un ritmo extraño, Ernesto se sintió como antes, inmerso en esa nada de la que había tratado de huir al cambiar las cosas. Claramente no fue un capricho…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2043909053957930148?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2043909053957930148/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2043909053957930148' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2043909053957930148'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2043909053957930148'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/11/la-ciudad-cuerda-ernesto-terminaba-de.html' title='La ciudad a cuerda'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-8839705592020392572</id><published>2008-10-04T18:35:00.000-07:00</published><updated>2008-12-30T07:33:09.926-08:00</updated><title type='text'>Ruido de fondo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SOgaQCoAcVI/AAAAAAAAADA/1Hu4OPAuguo/s1600-h/MirÃ³.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253477828212584786" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 157px; CURSOR: hand; HEIGHT: 227px" height="257" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SOgaQCoAcVI/AAAAAAAAADA/1Hu4OPAuguo/s320/Mir%C3%B3.jpg" width="170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En cualquier situación de la vida su corazón era importante. No su corazón, los latidos de su corazón. No se trataba tampoco de una cuestión simbólica en la que el órgano tenía un significado afectivo ni representaba al amor. Era el corazón en sí con sus latidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tristán tenia una capacidad especial, casi un talento, para poder escuchar el ruido que el corazón hacía en su pecho cada vez que latía. A veces ese era el ritmo de su vida, a veces marcaba el tiempo subjetivo con el que medía las horas reales, y otras decía por él la gravedad del asunto.&lt;br /&gt;Durante la noche su corazón también dormia. No creía en esa gente que decía que para estar vivo uno necesitaba el fluír permanente de la sangre bajando y subiendo del cuerpo, él estaba seguro de que mientras no hiciera nada, su corazón tampoco tenía porqué molestarse.&lt;br /&gt;Existieron situaciones cruciales de su vida en las que los latidos habian sido tan fuertes que la gente se daba vuelta y preguntaba qué podría ser ese ruido. Una de las veces por ejemplo, fue cuando vio por primera vez a su mujer cruzando de una calle a la otra y mirando a todos lados con la mirada perdida. En realidad no sintió el enamoramiento en su pureza, sino más bien lo que ocurrió fue que sintió lo terrible que sería si a esa mujer la atropellaba un auto. En esos instantes las frecuencias de los latidos fueron mucho más esporádicas y fuertes, casi más fuertes que los caños de escape de los autos más destruídos. Muchas de las mujeres que iban de compras se detuvieron por un momento a escuchar con más detenimiento ese ruido. Tristán no sabía que su corazón estaba copando la avenida. Pero como consideraba que trabajaba según la necesidad que tuviera, intuía qué podría estar sucediendo. Su futura mujer ya había cruzado la calle y no le habia pasado nada. Y la gente seguía caminando con una intriga que seguramente espantaría al sueño por la noche.&lt;br /&gt;Otra vez, cuando nació su hijo, el corazón de Tristán invadió la sala de espera y despertó a los bebés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora. Ahora que había pasado el tiempo. El corazón de Tristán estaba latiendo por cualquier cosa. No había cardiólogo que le dijera lo que esperaba. Todos salían con lo mismo. “Señor, el corazón tiene que latir siempre, sino se muere”. Y era tan poderosa su teoría, como todas las teorías que se refugian en el fondo de la certeza, que de ninguna manera lo podían convencer. Se trataba de algo tan simple como vivir. Sin embargo, si los latidos eran una especie de marcador de situaciones importantes y especiales en su vida, cómo podía ser posible que no dejara lugar para las que no lo eran. Si su corazón latía todo el tiempo para que él pudiera vivir, pero también representaba lo que vivía , su vida estaba invadida. Y él estaba invadido, y la vida no era tan simple, y vivir tampoco.&lt;br /&gt;Durante las noches empezó a despertarse cada dos horas y a darse cuenta de que su corazón estaba latiendo y había estado latiendo mientras dormía. Una tremenda descilución, al borde del llanto lo obligaba a prender la luz para no sentirse tan solo. De a poco se estaba dando cuenta de que el órgano no dependía de él, sino que él dependía de su órgano.&lt;br /&gt;Que no lo hubiera escuchado siempre no significaba que no hubiera estado funcionando. El ser humano convive con ese ruido todo el tiempo sin siquiera percibirlo, las únicas veces que se delata es ante el miedo y a través del estetoscopio de algún médico de turno. Recordó que cuando su hijo estaba en la panza de la madre tenía un latido permanente que él mismo podía escuchar con claridad. Pensó que antes de venir al mundo somos sólo un latido. Y en ese momento su corazón latió más fuerte.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-8839705592020392572?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/8839705592020392572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=8839705592020392572' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8839705592020392572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8839705592020392572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/10/ruido-de-fondo-en-cualquier-situacin-de.html' title='Ruido de fondo'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SOgaQCoAcVI/AAAAAAAAADA/1Hu4OPAuguo/s72-c/Mir%C3%B3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-5743473904431231264</id><published>2008-08-07T08:34:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:54.343-07:00</updated><title type='text'>Sin pelos en la lengua</title><content type='html'>Mirta era la que mejor cortaba el pelo. Todas las clientas la adoraban. Decían que en las manos de Mirta uno podía quedarse tranquilo. “Ah! Yo con Mirta me relajo y la dejo hacer su trabajo”, decían algunas. La peluquería de Mirta era la mejor del barrio hasta que llegué yo. Toda la estructura de lo que para Mirta era una peluquería se vino abajo. Y me refiero a estructura en el sentido de lo que para los peluqueros es una estructura. Son muy parecidas a la disposición de los cabellos en la cabeza de una persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía entonces que llegué yo...a la peluquería, pero antes al barrio donde estaba esa peluquería, un día en que mi pelo no paraba de crecer, esa mañana había despertado con el cabello todo enredado por la cama y los armarios, mezclado con la cortina, mojado porque llegaba hasta el agua del inodoro. Decidí entonces recogérmelo con una enorme hebilla y ver qué hacía para darle un fin a ese festival capilar. Busqué los avisos clasificados en la zona “Oficios”, y me pareció raro porque a veces traen otro nombre, pero empecé a bajar con el dedo índice y llenármelo de tinta hasta que encontré “Mirta Tu Peluquera” y algo me dijo en el fondo, que ahí tenía que ir. Salí a la calle con mi enorme rodete pero nadie me miró. Se ve que a veces es normal tener demasiado pelo.&lt;br /&gt;La peluquería de Mirta era lejos, muy lejos, había que tomarse un colectivo tras otro que lo dejaban a uno varado en un barrio sin centro vecinal ni alma en pena siquiera. Pero la verdad, no me daba miedo. La cabeza cada vez me pesaba más, creo que el pelo no había parado de crecerme a lo largo del viaje, se me escapaba ahora de la hebilla y empezaba a tropezarme con él. Estaba más atenta a lo que comentaba la gente que a mi situación puntual. En un momento, creo, algo así como después de dos horas y media llegué al barrio donde estaba la peluquería. Absolutamente desorientada me bajé y tuve un feo tropiezo con mi propio pelo, me lastimé el codo y un poco la rodilla. Pero por suerte nada me impidió seguir caminando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La peluquería de Mirta estaba en una esquina y no era difícil verla, porque su cartel de neón se destacaba toscamente. De lejos parecía un local viejo y descuidado, la gente, o mejor dicho, las clientas de siempre, eran vistas de espalda, al menos desde mi ángulo, y eso las hacía iguales, con las mismas formas y los mismos peinados.&lt;br /&gt;Me fui acercando y encontré tres señoras mayores sentadas leyendo unas revistas muy viejas que me miraron de reojo, como si estuviera invadiendo su territorio. Ahora éramos mi pelo y yo. Avanzamos con confianza hacia Mirta, la famosa Mirta. Le estaba haciendo la permanente a una señora muy gorda que casi no entraba en el sillón. Noté con curiosidad cómo el estante estaba lleno de cabezas de tergopol con pelucas, unas caras todas mal pintadas, casi maléficas. Me asusté, pero de pronto me di cuenta que Mirta estaba pisándome el pelo, que se había mezclado con los retazos que quedaban en el piso de la mujer gorda. Mirta me miró con desprecio, y noté que tenía una cara imposible de no ser de una peluquera. Mientras yo pensaba esto ella seguía mirándome. Entendí que era para saber qué necesitaba. Pero no miró mi pelo, me miró a mí. Y mi pelo no paraba de crecer. Cada vez más. Ahora se había soltado del todo. Estaba cubriendo los pieces de las mujeres, y también metido en sus carteras. No podía controlarlo, estaba fuera de mí. Se había transformado en un cuerpo que tenía vida propia. Miré a Mirta con desesperación y señalé con la mirada su peluquería inundada con mi cabello. Ya no era mi culpa. Pero ella, concentrada en su trabajo ni siquiera lo miró. La señora gorda ya estaba quedando pelada, y Mirta no lo había notado. Miré a las otras mujeres para encontrar en ellas alguna expresión debido a la invasión capilar pero nada. Inmutables con sus revistas en las manos. Estaba sola con toda esa gente y yo sólo quería que me cortaran el pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con violencia busqué una tijera que estaba sobre una mesita y se la di a Mirta. Al mismo tiempo miré mi otro cuerpo de pelos pero nada. Ella no reaccionó. Le quité el peine de la mano y le puse la tijera. Con educación retiré a la señora gorda del sillón y me senté yo. Sentía mucho dolor porque todas las personas en ese sitio me estaban pisando el pelo y me lo tiraban. Recordé por un momento aquellos tiempos en que mi madre me peinaba para ir a la escuela y luchaba desenredándome lo desenredable. Yo gritaba y me quejaba tanto que terminaba yendo así, toda despeinada y hecha una andrajosa. Ahora estaba en una situación similar, pero yo más dispuesta a peinarme. Nadie quería ver lo notable. Nadie se hacía cargo de esa situación.Esperé sentada en el sillón a que Mirta terminara con esa cascada de pelos. Pero ella estaba parada y sin reaccionar, me miraba como si yo no tuviera nada, o lo que es peor, como si no necesitara nada. Le levanté la mano en la que tenía la tijera y la obligué a que me cortara el pelo. Pero Mirta se resistió y me preguntó si yo había pedido turno con anticipación. Me reí, le dije que mi situación era terrible, y que se trataba de vida o muerte. Ella también se rió y me preguntó si quería corte carret.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-5743473904431231264?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/5743473904431231264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=5743473904431231264' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5743473904431231264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5743473904431231264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/08/sin-pelos-en-la-lengua-mirta-era-la-que.html' title='Sin pelos en la lengua'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-8401961852586824</id><published>2008-07-30T08:54:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:54.344-07:00</updated><title type='text'>La voz</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/__E6Gvvz0B9U/SJCQJmXmw8I/AAAAAAAAACE/Vjahe-b70O4/s1600-h/picasso.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228837661969925058" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="256" alt="" src="http://bp2.blogger.com/__E6Gvvz0B9U/SJCQJmXmw8I/AAAAAAAAACE/Vjahe-b70O4/s320/picasso.jpg" width="160" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las voces de los otros dicen que son como los ecos de las ninfas, retumban desde lejos y nos dicen algo. Sobre todo cuando se anda desorientado por ahí. Cuando todos hablan pero parece que no dijeran nada, que fuera un sonido amorfo, insoportable, que sólo deja la huella metálica de un silbido, el más ordinario de los silbidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, todavía existen voces importantes, y si alguien intentara hacer un inventario de voces, éstas irían en primer lugar. Algunas personas son portadoras de ellas. Algunas no lo saben todavía. Y otras las explotan, saben que son especiales, son entonces su mejor atributo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simón tenía esa voz. Una voz que se había criado en una biblioteca y junto a otras voces que hablaban con autoridad de literatura. Desde chiquita esa voz había sido alimentada con libros viejos con olor a humedad. Nunca la sacaban a pasear. Fue por eso quizá, o por otros motivos que se conformó con ser así, toda una erudita.&lt;br /&gt;Simón, que tenía esa voz hablaba siempre desde lo que otros ya habían dicho. Era como una especie de eco perfeccionado, algo dicho por primera vez por alguien, suena mejor cuando otro lo repite. Esto no quiere decir necesariamente que no fuera original o que careciera de autenticidad, porque la tenía, y cómo. Sólo que había aprendido a elegir, a elegir muy bien cuando decir, o cuando repetir algo. Conocía el momento más atinado. Y sabía que cada vez que abría la boca, o al menos, la mayoría de las veces, la persona a la que ésta voz iba dirigida se sentía privilegiada y mucho más esclarecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre amigos, o la gente cercana a su círculo empezó a correrse el rumor de que escuchar a Simón hacía bien. Pero él detestaba ésta idea porque le sonaba parecido a alguna persona poseedora de un don, a alguien relacionado con lo religioso o la palabra de Dios, persona invisible que todavía no podía ver.&lt;br /&gt;Él no tenía un don. Nunca lo hubiera visto así. Era su voz portadora de literatura la que se hacía escuchar. Era el sonido de su garganta llena de historias, frases y citas la que estaba en juego. Lo que sabía muy bien, y trataba de disimular muy bien también, era que para cada estado de ánimo encontraba una respuesta, o una manera de ilustrarlo con lo que las páginas le decían.&lt;br /&gt;A veces sin querer estaba escuchando a su esposa quejarse y comenzaba a recitar un verso de La Chanson de Roland , quizá pensaba en la guerra, o en la dureza de la vida doméstica comparada a la crueldad medieval, no lo sabía, su voz se ubicaba en el instante y salía. No sólo Simón encontraba literatura para los estados de ánimo, además recomendaba libros que podrían ser apropiados para leerlos en ese momento. Muchas personas no leían, entonces no servía. Algunos le preguntaban por alguna película, alguna telenovela, alguna revista de moda, o incluso, algún perfume que mantuviera relación con esa sensación, pero Simón únicamente sabía de literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palidez de su rostro, sus ojeras interminables, y su mirada cansada, delataban una vida de exhaustiva lectura. La biblioteca que había heredado de su padre era el lugar donde pasaba el mayor tiempo. La gente que lo quería venía a visitarlo allí, él muy pocas veces salía, sólo de vez en cuando, a la librería de Enzo, un amigo que traía ejemplares imposibles de conseguir en otro lado. El lugar era sumamente cálido, pequeño y con olor a tinta vieja. Enzo estaba siempre sentado en un banquito bajo la escalera. Era callado y lleno de sabiduría. Con Simón se comunicaban muy bien, ambos se correspondían el deseo, uno lee lo que otro ya leyó, un placer que sólo los lectores pueden comprender.&lt;br /&gt;Cuando estaba allí perdía la noción del tiempo. Le gustaba observar a la gente detenerse frente a la vidriera y contemplar los libros, con esas ganas de apropiarse de ellos, pero esa admiración duraba un instante. Era una seducción efímera que no dejaba rastro. Las personas seguían caminando con las bolsas de cartón en las manos y la mirada perdida. El libro continuaba en el estante, soberbio y disponible, lleno de futuro y abrumado por el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando también le acompañaba Samanta, su mujer. Una pobre y afortunada mujer que había tenido que lidiar con un hombre constituido de literatura que le hablaba de ella y la amaba con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simón con el tiempo no supo qué hacer con tanta literatura y tantos libros que hablaban sobre ella. Se cansó un poco de encontrarle respuesta a cada estado de ánimo y empezó a estar en silencio. O mejor, a no decir nada, que no es lo mismo.&lt;br /&gt;Enzo lo invitó a asociarse a su librería, a trabajar juntos, pero Simón se negaba a tener que recomendar libros a la gente porque no sabía, porque había estado equivocado todo ese tiempo en que había creído que tenía una voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a escribir una novela, nunca había lo había hecho , siempre confió en lo escrito por los demás. Ahora temía de su propia letra, de sus manuscritos, lo inundaba la inseguridad al punto de dudar de cada palabra. Comparaba sus párrafos con los de otros autores, sin tener en cuenta que él no era escritor. Más que un trabajo individual y placentero era una competencia obsesiva con esos fantasmas que habitaban su biblioteca. Unos seres extrañamente familiares que le decían qué hacer. Un día Allan Poe le remarcaba un verbo y criticaba que no generaba terror. Otro Wilde rechazaba una prosa demasiado estilizada. Aún los domingos, cuando podría descansar de esa fallida escritura, se reunían todos en una mesa de mármol y protestaban por no haber encontrado el objetivo de su obra. ¿Escribía con un objetivo? ¿Qué era realmente, o qué había sido toda su vida?. Todo lo que Simón hacía o había hecho estaba en esa biblioteca. Simón se sentía traicionado por esas voces antiguas que lo juzgaban, él era quién los había mantenido vivos, su voz había sido el sonido de sus escritos. Y ahora, que estaba intentando hacer algo propio, no lo encontraba. No podía despegarse de lo que había leído.&lt;br /&gt;Simón no podía ser escritor.&lt;br /&gt;Simón era la voz de la literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-8401961852586824?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/8401961852586824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=8401961852586824' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8401961852586824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8401961852586824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/07/la-voz-las-voces-de-los-otros-dicen-que.html' title='La voz'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/__E6Gvvz0B9U/SJCQJmXmw8I/AAAAAAAAACE/Vjahe-b70O4/s72-c/picasso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-4312830339951491872</id><published>2008-07-06T17:21:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:54.344-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Habían caminado ya cuatro largas cuadras, la lluvia comenzaba a rebelarse, pero ellos, sin paraguas ni abrigo no habían dejado de hablar todo el camino. Él tenía cosas de su vida que contar, en realidad era un tipo que buscaba la aventura y las cosas viejas para resucitarlas, esas que ya nadie prefería elegir. Ella lo escuchaba e intentaba todos los roces posibles, aceleraba el paso para alcanzarlo uno centímetros y sentir su remera contra el codo hacerle cosquillas. Decía cosas, también hablaba de ella y desmenuzaba detalles novedosos que pudieran sorprenderlo. Quería detenerse en algún pequeño hall donde no hubiera demasiado espacio y besarlo en silencio, pero eran ideas difusas que sólo acompañaban sus pasos mojados.&lt;br /&gt;Se acercaba el momento de separarse, él a su casa, ella a la parada de su colectivo. La esquina del fin cada vez era más cercana y la gente la atravesaba apurada mientras esquivaba charcos, para ella era el trampolín al después y no quería tirarse porque sabía que luego se enfrentaría con la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia los había mojado ya tanto. Él se detuvo y la saludó con un beso en la mejilla, ella también, pero antes estuvo un momento mirándolo a los ojos…Cada uno siguió su pequeño camino individual. Él se dijo “tendría que haberla besado…”, ella se dijo “no me besó… ahora viene la nada…”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-4312830339951491872?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/4312830339951491872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=4312830339951491872' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4312830339951491872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4312830339951491872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/07/haban-caminado-ya-cuatro-largas-cuadras.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2639883402879012848</id><published>2008-07-04T09:06:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:54.344-07:00</updated><title type='text'>Ella me simpatiza</title><content type='html'>&lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/__E6Gvvz0B9U/SG5LgedIaCI/AAAAAAAAAB8/r05c0pAZhDw/s1600-h/Llueven+Magrittes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219192039472130082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 149px; CURSOR: hand; HEIGHT: 159px; TEXT-ALIGN: center" height="166" alt="" src="http://bp1.blogger.com/__E6Gvvz0B9U/SG5LgedIaCI/AAAAAAAAAB8/r05c0pAZhDw/s320/Llueven+Magrittes.jpg" width="144" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;He traicionado a la vida. Me hice amiga de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco tuve demasiadas opciones.&lt;br /&gt;La cuestión empezó cuando estaba yendo a la facultad. Creo, no estoy segura, era jueves. Me acuerdo que ese día puntualmente no había tenido mucho hambre, por eso le dije a mi mamá que no me sirviera demasiado en el plato, que iba a ser al vicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y uno está acostumbrado a encontrarse con todo tipo de personas… con ancianos que nos preguntan direcciones, mujeres que necesitan de nuestra atención para contarnos sus cotidianas anécdotas, seres humanos en general que nos preguntan la hora, hasta quizá, perros que nos persiguen hasta que se dan cuenta que no vamos a ningún lugar interesante, de todo eso uno está acostumbrado, pero no de cruzarse a la muerte, así, como una cosa casual y sin ceremonias…&lt;br /&gt;Ese día, como iba diciendo, estaba con esa ansiedad sin explicaciones que a veces llegamos a sentir, no me esperaba nada extraño pero yo tenía el estómago cerrado y el corazón inquieto en el pecho. Se me estaba haciendo un poco tarde, como siempre, pero ésta vez era conciente. Salí a la puerta y vi que la parada estaba llena de gente, pensé que probablemente el colectivo aún no había pasado. Así que me relajé…&lt;br /&gt;Cuando empecé a meterme en la multitud algo me llamó mucho la atención, alguien muy alto estaba apoyado en un cartel de kiosco y llevaba un vestido negro muy viejo, aunque mirando mejor después me di cuenta que era una túnica. No llegaba a divisarle el rostro, de la parada era la persona menos preocupada por llegar tarde, ni siquiera tenía reloj. Daba la impresión que sabía muy bien cuando tenía que irse y a dónde iba a llegar.&lt;br /&gt;No le seguí prestando atención y me senté en un umbral a esperar lo que todos esperaban. Nadie en realidad se percataba de ese ser. Parecía que únicamente yo lo hubiera notado.&lt;br /&gt;Pasaron casi cinco minutos cuando el sol que me calentaba las manos se fue tapando por una enorme sombra. Alguien se me acercaba. Me encerraba con su sombra, era la primera vez que una sombra tenía tanta autoridad. Levanté la cabeza y miré a ver de quién se trataba. Era ese ser de túnica negra, mirándome con cara serena, pero no humana, uno se da cuenta que está frente a una cara humana cuando sutilmente encuentra imperfecciones en las expresiones y los rasgos, la falla de la naturaleza. Pero ese ser era perfecto, no puedo decir que cercano a la divinidad, porque era oscuro y no me inspiraba paz.&lt;br /&gt;Me dijo tres palabras: “Ya es hora”, yo no entendí mucho, pero supuse que me estaba diciendo que ya era hora de irme… a la facultad, de todas formas qué sabía ese ser de mí, no había suficiente lógica.&lt;br /&gt;Afirmé con la cabeza creyendo que se trataba de un desquiciado y seguí con la mirada perdida. Pero no se iba. Ya no había sol que me calentara. Se hacía presente, casi impuesta en el hilo de mi devenir. Volví a mirarla o mirarlo. Y todavía ahí su cara serenamente terrorífica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cansé y le pregunté qué necesitaba, “¿hay un bar cerca?” me contestó. “Si” le dije, “a la vuelta, pero para qué, no sé quién es usted y está empezando a asustarme…” lo decía mirando para todos lados a ver si alguno de los que estaban compartía mi desconcierto, pero nadie, sólo hablaba conmigo, ese era un momento invisible para los demás. “Si hay un bar, vamos, ahí podremos hablar…”, “no puedo” le dije “tengo clases, estoy llegando tarde y no voy a tomar café con desconocidos”, en ese momento su cara serena se transformó, su voz también “sé que estás llegando tarde, por eso vine a buscarte”, “¿tiene auto?” me burlé, no rió, era un ser que no reía ni manifestaba ningún signo de vitalidad.&lt;br /&gt;No sé cómo acepté, no sé cómo hice lo que hice, muchas veces somos inconscientes de nuestros propios actos, y créanme, es cuando mejor nos salen las cosas.&lt;br /&gt;De pronto estaba en un bar lleno de gente, con ese ser sentado frente a mi “pedíme un submarino” me dijo, al instante se acercó el mozo y me dijo “¿qué va a llevar?” como si estuviera sola, sin nadie más, cuando le pedí dos cosas me miró extraño. En ese preciso momento desperté, y me di cuenta que estaba interactuando con nadie, o mejor dicho, nadie era alguien, lo que yo estaba viendo. “No es preciso presentarme, tengo mi fama” me dijo, “como te decía, es tu hora y vengo a buscarte, ya se te está haciendo tarde y me molesta la impuntualidad”, sentí todo eso que se siente cuando se sabe la verdad, una verdad que parece disfrazada por nuestros propios miedos. Temblé, y le dije casi como una niña caprichosa “¿me voy a morir?”, tomó un sorbo de submarino y me miró, no dijo nada pero supe que dijo que si. “¡No!” grité, pero extrañamente nadie se percató, empezaba a hablar en la dimensión del silencio. “No” dije otra vez, “soy joven, amo leer y ver cine” empecé a llorar, “todavía no he conocido un verdadero amor, todavía no he viajado a dónde me gustaría, ni presencié un vuelo de nave espacial, ni le he dicho a mi perro cuánto lo quiero, ni tengo casa propia para adornar a mi gusto… todavía me queda tanto por vivir…” a la muerte se le escapó una lágrima y vi que su mirada brillaba, “¿Porqué morirme?,¿qué necesidad? ¡No tengo motivos!” supliqué. La muerte terminó el submarino y miró alrededor. “Nosotros no tenemos motivos… pero vos si muchos para vivir como veo”, de pronto sacó de un bolso que no había visto una libretita con muchas anotaciones y una birome, me miró con picardía, y me dijo “pero me dijiste que te gustaba el cine… a mí me encanta, pero cuando voy todos me miran, cuando me ven, con extrañeza, es por eso que estoy haciendo una lista de las mejores películas para verlas allá, en donde yo vivo, ¿me ayudás a hacer la lista?” en ese momento ya no parecía la muerte, sino una de esas amigas que tengo que me preguntan qué pueden ver un sábado a la noche. Encantada, qué más quería, le ayudé… se nos fue la tarde, pedimos más café. Pensé que ya no iba a morirme cuando me dijo “he pensado que podemos hacer un trato…”, no sé porqué me acordé del diablo en ese momento, pero no importa, prosiguió “yo no te llevo y espero a que puedas hacer todas esas cosas que me dijiste y más, pero… con la condición de que seas mi amiga”, acepté, una amiga extraña por cierto. Pero ahora pueden verme entrar al cine con alguien alto y vestido de negro, a veces compra pochoclo otras… elige películas de terror…&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2639883402879012848?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2639883402879012848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2639883402879012848' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2639883402879012848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2639883402879012848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/07/ella-me-simpatiza-he-traicionado-la.html' title='Ella me simpatiza'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/__E6Gvvz0B9U/SG5LgedIaCI/AAAAAAAAAB8/r05c0pAZhDw/s72-c/Llueven+Magrittes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-5587195490657500892</id><published>2008-06-01T19:03:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:54.345-07:00</updated><title type='text'>Uno más</title><content type='html'>Muchas veces traté de comprender que las cosas ya están establecidas, y con un gran esfuerzo intento aprovechar lo habitual. Me resigno a los cambios, me conformo con imaginarlos. Estuve así de tranquila hasta que conocí a Mariano…&lt;br /&gt;Iba yo por la vereda caminando y contando las baldosas cuando me lo encontré. Era alto y sereno. Por un momento pensé que podría legar a ser mudo o extranjero porque me resultaba imposible que pudiera hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así nos fuimos conociendo muy de a poco. Mariano tenía a gran capacidad de escuchar, en realidad era lo único que hacía, y nos entendíamos muy bien, las palabras no hacían falta. Nos empezamos a manejar con señas… sí, con señas, aunque a veces intervenía alguna que otra notita escrita para comunicarnos…&lt;br /&gt;De hecho los gestos son mucho más románticos, creo yo, tienen la música del silencio y eso ambienta mucho mejor la escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos a vivir juntos, y hacíamos todos juntos, él hasta se cambió de carrera para estar conmigo.&lt;br /&gt;Pero la verdad… no he dicho algunas cosas… las obvié porque me preocupa mucho…no, no estaba todo tan bien como dije, ni yo estaba tan segura… había algo que me molestaba y se interponía todo el tiempo entre nosotros… su sombra. Cuando la conocí me propuse aceptarla, sabía que iba a estar ahí presente todo el tiempo, hasta pensé que podía funcionar de mediadora cuando nos peleáramos, pero después, fue metiéndose demasiado en el asunto…&lt;br /&gt;Empecé a sentirme perseguida, nunca teníamos un momento a solas. Sólo podía lograr que se fuera cuando apagábamos la luz. Hubiera dado cualquier cosa para vivir nuestro amor a plena oscuridad.&lt;br /&gt;La convivencia de a tres se hizo insoportable, día tras día vivía pendiente de esa figura oscura que se dibujaba luego Mariano, me daba vergüenza mostrarme como era, y hasta empecé a sentir que estaba en presencia de dos extraños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariano con sus gestos habituales me abrazaba pensando que no lo quería más, pero no era eso…&lt;br /&gt;Un día me desperté y decidí deshacerme de ese estorbo. Probé muchas maneras, muchas eh?, pinté el piso de la casa de color negro, llevé a Mariano a hacerse ver con un especialista en dobles, pero nada, cada vez que pensaba que todo había terminado otra vez ese intruso. Intenté, bah, no pude, pero suena mejor decir que si, enamorarme de esa sombra, aunque no funcionó, no me gustan los hombres dependientes…&lt;br /&gt;Mariano se fue. Sí, de un día para el otro. Me dejó o tal vez nos dejó porque no se llevó su sombra, no sé si ella se quiso quedar. Estuvo conmigo un tiempo, la ignoraba, pero ella firma en donde mi amado hubiera estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, cuando volvía de trabajar, entré a casa y encontré la sala oscura, había una mesa, dos velas dibujadas en la pared y nuestras sombras juntas sentadas de la mano.Todavía estoy pensando si Mariano se fue realmente&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-5587195490657500892?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/5587195490657500892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=5587195490657500892' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5587195490657500892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5587195490657500892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/06/uno-ms-muchas-veces-trat-de-comprender.html' title='Uno más'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-5411330801357173695</id><published>2008-05-30T13:28:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:54.345-07:00</updated><title type='text'>El sentido de las palabras</title><content type='html'>Ya no sabían a dónde llevarla. Finalmente terminó ahí, a donde todos terminan cuando ya no tienen remedio.&lt;br /&gt;Una casona enorme, vieja, rodeada de árboles que la cobijaban pero no se comprometían a protegerla eternamente. Por esa casa habían pasado familias, viejos, burgueses, caballeros descontextualizados, mujeres que se reconocían afortunadas y algunos, muy pocos, señores que estaban de paso y muy apurados, porque la vida no les era suficiente para agradecer que respiraban. Todo eso había sido la mansión y ahora era un loquero.&lt;br /&gt;La disposición arquitectónica había cambiado, digamos que todo seguía en su lugar, pero los internos salían por todos lados, la puerta ya no servía, ahora también funcionaban las ventanas, y algunos huecos que habían hecho los años en las paredes. Existía todo el orden del mundo y ninguno, y bajo ésta gran oposición los locos se habían criado como nuevos niños que habían sido paridos por la locura y ahora estaban aprendiendo a ser cada día menos cuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tardecita fresca, llena de misterio y de magia, llegó Rafaela a su nuevo hogar. La trajo su padre, con miedo y dolor, pero con el resentimiento como estandarte. Los últimos días la chica había estado debajo de la cama sin comer ni dormir. Habían pasado dos años desde el día en que renunció a la lógica del tiempo. Su vida tuvo un giro y creó un mundo propio, casi un sub. –mundo, se olvidó de lo que conocía y estaba acostumbrada y empezó a buscar en el lenguaje de lo desconocido algo que la encontrara como era. Se desconectó, se desenchufó, se fue y no.&lt;br /&gt;Sus padres, preocupadísimos, habían hecho todo tipo de consulta, pero nunca cerca de lo real, siempre lejos. Trastornos neurológicos, patologías de todo tipo, padecimientos nerviosos. Entonces curanderos por doquier, médicos serios y comprometidos, señoras que tiran las cartas y no hablan, yuyos, pastillas azules y rojas, jarabes de la abuela. Todo eso, todo ese tiempo, todo ese dinero, toda esa preocupación, pero a la vez nada, nada porque nunca se atrevieron a pronunciar la palabra correcta, la única, locura. Nadie tuvo el coraje de decirles a esos rostros pálidos y perdidos, “su hija está loca”. Fue por eso, que cuando ya agotaron todo tipo de pruebas, hubo un silencio, y vino la verdad, dicen que la trae la ausencia de palabras, el pensamiento de los otros. “Sí, a Rafaela hay que internarla, y después va a estar mejor. Total la vamos a ir a visitar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo eso fue a parar a La Mansión, recomendada por un terapeuta retirado. El último tiempo la muchacha sólo había repetido una y otra vez la misma frase, en distintos tonos y con diversos matices de voz: “Es preciso que te pregunte porqué cada día que me levanto te digo ¿hasta donde llegaré?”. Jugaba con esas palabras y las decía en distintas posiciones y con todo tipo de gestos, parecía que inventaba una especie de monólogo actuado una y otra vez. Parecía que exigía un público, parecía, porque lo decía en serio.&lt;br /&gt;Y con esa frase se despidió de su padre cuando la dejó en la puerta del loquero. Y sonó a adiós, porque la voz tenía un declive y eso indicaba despedida, como todo sonido que se agota.&lt;br /&gt;Si no hubiera sido por el registro en el formulario de internos, nadie habría sabido su nombre.&lt;br /&gt;Rafaela anduvo las primeras semanas caminando sola por el parque, con la mirada al piso y las manos enlazadas en la espalda, como si buscara algo, pero como si fuera conciente también que no lo encontraría nunca.&lt;br /&gt;A la frase la repetía cada media hora aproximadamente, el gran problema era cuando la gritaba en plena noche y despertaba a los demás. El primer tiempo los médicos no terminaban de diagnosticar del todo a Rafaela, las juntas eran comentarios inútiles y libros clínicos con demasiado contenido para algo tan incierto. En realidad su enfermedad no tenía nombre, digamos que no era una enfermedad, digamos que por eso tenía una explicación.&lt;br /&gt;Cuando Gustavo, o el doctor Pereyra, tomó el caso se vio ante un desafío. Gustavo nunca había querido ser psiquiatra, en realidad la carrera le había interesado porque podría sumergirse en las personas, él siempre había dicho que el hombre tiene dos dimensiones, una externa y otra interna, y que ambas se retroalimentan. La dimensión interna era la más interesante porque no era compartida por todos, por lo tanto era desconocida, era una adivinanza, la adivinanza de la humanidad.&lt;br /&gt;Entonces, cuando se hizo cargo de Rafaela, casi por ósmosis porque los médicos ya habían agotado toda posibilidad, pensó en su teoría, se imaginó de veinte años y lleno de dudas. La conoció y estuvo a su lado como un amigo, caminaba a la par aunque ella no lo notara, le sonreía cuando ella lo miraba, la abrazaba y la quería. Y trascendió, así trascendió la dureza del profesionalismo y llegó a la frontera de su silencio. Tuvo la posibilidad que nadie tuvo. Comprender lo que quería decir a través de lo que no decía.&lt;br /&gt;Rafaela comenzó a conectarse, lentamente con el mundo, en realidad con una parte de él, con la zona de los gestos, con el color de los movimientos, con el andar habitual de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gustavo pasaba horas sentado frente suyo al lado de un enorme ventanal, sin esperar que hablara, sin escuchar nada más que esa frase de vez en cuando. Él había descubierto que existía una sinfonía silenciosa, casi calculada, que siempre se repetía de la misma manera y siempre decía lo mismo. Y él era el espectador que Rafaela buscaba, el que no necesitaba conocer el origen de la obra.&lt;br /&gt;Un día, el doctor Pereyra entró al cuarto de su paciente mientras ella cenaba con sus compañeros. Tuvo el ímpetu de estar entre sus cosas, de ir tras su olor, de encontrar el aura de su existencia en el aire. Y de ver sus objetos, creía que éstos eran la extensión de uno mismo, porque se los elige, se los prefiere y muchas veces nos reemplazan. Sentándose en su cama, toda destendida y llena de papeles, encontró un libro abierto, marcado insistentemente en una página, con algunos raros símbolos en los márgenes. Leyó con atención esa frase predilecta, y por un momento flotó en el aire, se sintió grande, majestuoso, único por haber descubierto un sentido, un único sentido. La frase era la misma que Rafaela repetía siempre, el libro era una tragedia griega de Sófocles, Los Siete contra Tebas, y quién la decía era el coro. Ese hallazgo permitió que uniera todos esos fragmentos que desde el comienzo había analizado por separado con pocas esperanzas de unirlos y darles un significado. Hasta sintió que esa habitación estaba más ordenada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Gustavo está sentado en su escritorio escribiendo. Todos ya se han ido a dormir. Rafaela también, a su cama.&lt;br /&gt;Termina la página y está decidido a firmar para darle final a su escrito, me veo en el atrevimiento de transcribirles un fragmento del párrafo:&lt;br /&gt;“(…) y muchas personas toman distintas formas, algunos se disfrazan, otros se esconden, otros cantan. Rafaela actuó, actuó su vida resumida en una frase, la frase de la tragedia”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-5411330801357173695?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/5411330801357173695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=5411330801357173695' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5411330801357173695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5411330801357173695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/05/el-sentido-de-las-palabras-ya-no-saban.html' title='El sentido de las palabras'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2812148262973794878</id><published>2008-05-06T10:30:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:54.345-07:00</updated><title type='text'>La dimensión del placer</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mientras algunas olas terminaban de chocar y volver a su origen, las personas más desprevenidas seguían tendidas en la arena aunque el sol las humillara. Todo era como siempre, o no.&lt;br /&gt;Un pueblo solo y extraño, soberbio por estar aliado al mar, había sido olvidado en los mapas, en los planos, y hasta en los comentarios turísticos de la gente. Nadie lo conocía. Sólo los que vivían en él, y como nunca se movían del lugar no contagiaban de su belleza a los extranjeros. El nombre no era atractivo, “Pejerrey”, pero sus habitantes se habían acostumbrado a nombrarlo con gracia.&lt;br /&gt;Lo hermoso de Pejerrey era que siempre uno podía andar ligero de ropa, casi no se conocía el frío, ni los escalofríos que produce la brisa de la tarde, era por eso que había como una especie de seducción instalada entre los fragmentos de cuerpo desnudo que se encontraban desprevenidos, un hombro, una pierna y toda una fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasaban demasiadas cosas en éste pueblo, tal vez ninguna, las alteraciones cotidianas eran a puerta cerradas.&lt;br /&gt;Había toda una rutina fija en la vida de la gente, casi insoportable, pero así como no se cuestionaban las obligaciones, tampoco se renunciaba al placer. Un momento del día estaba destinado a esto. La siesta. En realidad éste lujo se lo daban los hombres, los maridos agotados, porque ellos eran los que salían de la casa, los que “ponían el lomo” como solían decir con comida en la boca y violencia en la cena a sus mujeres. Ellas se dedicaban a lo que antiguamente hacía el cuerpo femenino, cocinar, limpiar, lavar y dar amor por las noches, aunque no lo sintieran. Había un grave problema con el género, pero a nadie le preocupaba. Los hijos, los niños, digamos, los chiquitos, venían ansiosos del colegio para almorzar e irse a la playa, ahí estaban toda la tarde. Parecía que los hubiera traído al mundo el mismo mar, con el impulso y la fuerza que produce cuando moja la arena, sólo que llegaba un poquito más allá. Hasta las camas de sus madres jadeantes.&lt;br /&gt;Las mujeres a la siesta, no dormían, colgaban la ropa, era el único momento de sociabilización que tenían, los patios no estaban tapiados entonces una podía hablar con la otra, del tiempo, o de lo sucios que estaban los pantalones antes de lavarlos y lo efectivo que es a veces un jabón en polvo. No importa de qué, pero hablaban. Muchas no tenían ropa que colgar de tan limpia que estaba, entonces salían al patio y decían que todavía se encontraba en el lavarropa, pero mientras tanto tenía que guardar lugar en la soga, y todas se reían, y eso era placer.&lt;br /&gt;Los hombres, solos y cansados, terminaban de comer y se ponían a ver televisión, las pantuflas y la bata eran imprescindibles, los almohadones mullidos en sus espaldas vitales, la radio prendida con algún partido de turno no podía funcionar si no era junto a la televisión prendida, había como una especie de sinfonía necesaria entre esos dos ruidos, no se escuchaban ninguna de las dos cosas, pero ellos sonreían y se relajaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado 3 de agosto a las tres de la tarde algo sucedió en Pejerrey.&lt;br /&gt;Ese día todos estaban más cansados que nunca, no deseaban más el placer como en ese momento. Ya los chicos habían salido para la playa y sólo había quedado el silencio. Las mujeres salían a los patios a colgar la ropa, los hombres se disponían a ver televisión, pero antes buscar sus pantuflas y ponerse la bata. El momento estaba por ser, pero sin embargo… un grito grueso inundó el caserío del pueblo. La gente que caminaba por las veredas se detuvo, las esposas que recién salían a los patios también. Un hombre no tenía su televisor, ni su sillón, ni sus pantuflas, tampoco la radio. Pero esto no era lo único. Una de las mujeres encontró el patio vacío, pelado, sin sogas para colgar ropa, las demás también, todas se vieron en la misma situación, no tendrían motivo de convocatoria. El hombre que gritaba pensó que se trataba de un gran robo en su casa, salió corriendo entonces hacia fuera, para comunicárselo a los vecinos, encontró que todos los hombres estaban en sus veredas con el mismo problema. A todos les había pasado lo mismo. Por un momento no encontraron escapatoria, por primera vez todos se miraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ausencia de los objetos trajo la ausencia del placer. Las personas no supieron que hacer, empezaron a reaccionar y a comportarse distinto. Ahora había grupos de hombres desconcertados conversando en las esquinas, algunas mujeres también se sumaban con ropa mojada en las manos. El misterio los unía, a todos les había pasado lo mismo.&lt;br /&gt;Pasó el sábado, y el domingo y el lunes, y muchos días más, pero nadie encontraba lo perdido, ni tampoco a algún posible culpable.&lt;br /&gt;Se empezaron a hacer reuniones en las casas, y a formar como grupos o infantilmente denominados patrullas, donde organizaban maneras de buscar sus objetos distribuyéndose en horarios para buscar por el pueblo. Algunos hombres tuvieron que pedir días en su lugar de trabajo porque no les alcanzaba el tiempo y las mujeres descuidaron la casa y pedían comida a domicilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda ésta hermosa situación de cooperación duró algo más de un mes. Las personas involucradas en ella hasta olvidaron la causa porque en esas reuniones que realizaban también se generaban charlas anecdóticas, hablaban más del pueblo que nunca, y hablaban de ellas mismas también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles 10 de septiembre a las cuatro de la tarde un grito fino invadió el pueblo. Todos salieron, ésta vez conociéndose muy bien y teniendo comentarios para hacerse. Una mujer pedía a gritos desde la playa que se acercaran todos, que bajaran hacia la costa inmediatamente. Sin pensarlo, la mitad del pueblo se dirigió hacia semejante llamado. Una enorme ronda de gente ya estaba formada, y en un extremo, la mujer que gritaba pedía que se acercaran hacia una gran montaña de piedras amontonadas. Uno de los hombres, sin resistir más la intriga se apresuró a correrlas con fuerza, y gritó: “¡acá hay un televisor!”, todos emocionados se acercaron rápidamente, y empezaron a aparecer televisores, pantuflas, almohadones, batas, radios, sogas de ropa. Nadie podía comprender de lo que se trataba. Estaban en la misma situación de desconcierto que cuando los perdieron de vista.&lt;br /&gt;En ese mismo instante, de uno de los caminitos que bajaban a la playa apareció corriendo un chico agitadísimo, se detuvo y vio la escena pasmado, por detrás de él se sumaron otros más y de repente una multitud de chicos estuvieron mirando inmovilizados. Los grandes, o los padres, se les acercaron, y les quisieron contar lo que acababan de ver. Pero no se sorprendieron. Confesaron. Como los niños tienen esa pureza extrema que los hace volcarse a la verdad, era imposible que siguieran callando.&lt;br /&gt;La desaparición de los objetos había sido obra de ellos. Tomaron la determinación de esconderlos porque no podían comprender cómo la gente grande había perdido la dimensión del placer. Cómo era posible que sólo a través de ropa mojada sus madres pudieran reírse, o como con un montón de sonidos aturdidores sus padres disfrutaran en soledad. Cansados, y tristes de esto planearon ponerlos a prueba. Estaban seguros de que tendrían que reunirse, hablar, porque a todos les había pasado lo mismo. Uno de ellos eligió la playa porque los adultos nunca iban al mar ni mucho menos se llenaban los pies de arena. Y no lo comprendían.&lt;br /&gt;Luego de éste comentario, los mayores no supieron qué decir. Nadie retó a nadie. No hubo penitencias. No hubo ganas de llevar los televisores a sus respectivas casas. Todos estaban muy entretenidos conversando, había mucho para charlar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2812148262973794878?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2812148262973794878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2812148262973794878' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2812148262973794878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2812148262973794878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/05/la-dimensin-del-placer-mientras-algunas.html' title='La dimensión del placer'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-6991562027063327474</id><published>2008-04-24T08:22:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T11:15:58.310-07:00</updated><title type='text'>Al negro...</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SBCnhfhUF-I/AAAAAAAAABs/bfqkMsMAwYU/s1600-h/Fontanarrosa1bar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192834564196931554" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="151" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SBCnhfhUF-I/AAAAAAAAABs/bfqkMsMAwYU/s320/Fontanarrosa1bar.jpg" width="215" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos dejaste las lágrimas, las lágrimas que tantas veces habían sido de tanto reírnos con tus ocurrencias…&lt;br /&gt;Me acuerdo de esa mirada, y jamás se me va a escapar de la memoria, esa mirada que mantuviste cuando te pedí que me dibujaras a Mendieta en el libro de mi viejo, y vos te estabas yendo, todos ya se habían ido. Y vos mirando fijo la hoja en blanco, deliberando qué hacer, cómo responderle al tiempo porque había alguien que te pedía que dibujaras, que impresionaras apoyando ese fibrón en el papel y vaya a saber uno qué tan igual sería a como siempre se lo veía en la parte de atrás de los diarios. Sonreíste y dijiste “bueno, dame”, garabateaste mágicamente en unos minutos una figura preciosa, y te burlaste de los otros y de esos relojes pulsera que llevaban los hombres apurados caminando por la vereda. Yo me dije, “Pucha, qué piola es éste negro”, y de eso te juro, no me voy a olvidar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco me voy a olvidar de las carcajadas que les sacabas a mis viejos cuando se acordaban de tus cuentos y yo era chica y no entendía dónde estaba la gracia, pero me hacía bien escucharlos porque todo era un poco más hermoso.&lt;br /&gt;Ni quiero olvidarme de la importante marca que dejaste, así, con lo improvisado que eras, en la vida de las personas. Vos no te proponías pasar a la posteridad, te gustaba hablar de las cosas que pasaban y reírte en lo posible de lo absurdas que eran. Vos aparecías en cualquier parte, nadie te anunciaba, porque andabas por el borde del camino, y si te cruzabas con alguien lo saludabas y hasta lo invitabas a tomar un café. Y así, de tan simplón que eras todos te querían más todavía.&lt;br /&gt;Todo lo que hacías lo hacías con un cariño de padre, y si me equivoco es probable que me haya dejado llevar por el aprecio que te tiene Inodoro.&lt;br /&gt;Bastaba ver las fotos en las que salías dibujando en tu tablero, bastaba observar esa mirada tierna y brillante que proyectabas en el papel mientras te salían las ideas así a borbotones, llenas de luces y de colores. Por eso digo Negro, y no miento, que las cosas que hacías las hacías de verdad con amor. Y eso suena como tonto o simple, pero es complicado que suceda en la mayoría, viste. Por ahí algunos se suman a los intereses, o ven el provecho o el lucro que pueden encontrar en una idea propia, y me parece que no la disfrutan, ni la explotan, la venden. Vos en cambio, estabas ahí, para transmitirla. El dibujo estaba lleno de vos. No lo digo por que lo hayas hecho, sino porque veíamos a Fontanarrosa en cada trazo. También había una especie de intertextualidad en lo que hacías, porque todo se relacionaba, todo hacía que recurriéramos a lo que habías dicho, aún así no fuera lo más genial. Aún lo hubieras dicho sin ningún sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando te moriste y estábamos todos tristes de verdad, un periodista dijo que vos ibas a tener el privilegio de la inmortalidad, porque ibas a vivir en cada libro y en cada palabra. Qué hubieras pensado vos de todo esto, cómo te hubieras reído, negro.&lt;br /&gt;Pero dejanos pensar eso, ché… uno necesita un consuelo, que lo parió…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡¡¡¡¡¡El negro a la posteridad!!!!!!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-6991562027063327474?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/6991562027063327474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=6991562027063327474' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6991562027063327474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/6991562027063327474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/04/al-negro-nos-dejaste-las-lgrimas-las.html' title='Al negro...'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SBCnhfhUF-I/AAAAAAAAABs/bfqkMsMAwYU/s72-c/Fontanarrosa1bar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2983371377780097365</id><published>2008-04-14T18:50:00.000-07:00</published><updated>2008-04-14T19:10:31.649-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Piedras&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Tanto vivir entre piedras,&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SAQNp_eN9hI/AAAAAAAAABQ/MTf_nYEhwkY/s1600-h/piedras!.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189287685701629458" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 186px; CURSOR: hand; HEIGHT: 223px" height="226" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SAQNp_eN9hI/AAAAAAAAABQ/MTf_nYEhwkY/s200/piedras!.jpg" width="194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;yo creí que conversaban.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Voces no he sentido nunca&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;pero el alma no me engaña.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Algún algo han de tener,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;aunque parescan calladas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;No en vano ha llenado Dios&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de secretos la montaña.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Algo se dicen las piedras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;A mí no me engaña el alma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Temblor, sombra o qué sé yo, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;igual que si conversaran.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Ah, si pudiera algún día&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;vivir así, sin palabras&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Atahualpa Yupanqui&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2983371377780097365?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2983371377780097365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2983371377780097365' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2983371377780097365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2983371377780097365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/04/piedras-tanto-vivir-entre-piedras-yo.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/SAQNp_eN9hI/AAAAAAAAABQ/MTf_nYEhwkY/s72-c/piedras!.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-8973743500779009984</id><published>2008-01-21T17:33:00.000-08:00</published><updated>2008-08-16T17:16:12.144-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrativa'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R5VLg5m06TI/AAAAAAAAABI/DXCcilOT-TY/s1600-h/pueblo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158111976814340402" style="FLOAT: right; 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Cuando salían se quedaban mudos, como petrificados, sólo caminaban y se dirigían a los lugares que debían ir. Las personas no tenían deseos, no las movían más que sus acciones habituales y los pocos proyectos existentes pertenecían a los planes para el día siguiente.&lt;br /&gt;Ninguno se quejaba, a nadie le parecía que algo andaba mal, todos estaban convencidos que eso era la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El origen de ese lugar se remontaba a la época en que algunos inmigrantes italianos decidieron hacerse un espacio propio y entonces comenzaron a construir algunos caseríos que más tarde se convirtieron en pequeños barrios y que nunca fueron más que eso, casas viejas. Podría decirse que la gente heredaba ese carácter taciturno, sin embargo no hay posible coincidencia ya que es sabido, los italianos son efusivos y habladores por naturaleza. Algo había pasado, en algún momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un pequeño cambio. Ambrosio.&lt;br /&gt;Ambrosio cambió un poco la perspectiva del lugar cuando fundó la biblioteca “Libros Nuestros”. Empezó desde abajo, adaptó su garaje con algunas repisas y con los libros que siempre había tenido armó una especie de convocatoria literaria para quiénes quisieran tomar por prestado algunas historias ajenas. El primer tiempo no fue nadie.&lt;br /&gt;Ambrosio se frustró mucho. Era un hombre solitario y como no hablaba con nadie y nadie hablaba con él, no se enteraban del rico espacio que ofrecía, sin saberlo ni siquiera él mismo, estaba revolucionando de cierta manera la miseria del pueblo.&lt;br /&gt;Dejó de confiar en que alguien iría alguna vez a su biblioteca y también en el cartel que con tanto cariño había pintado aquella tarde en el patio de su casa bajo la parra, donde se leía el título que había pensado ponerle.&lt;br /&gt;Un día recibió dinero de una vieja indemnización que ya había olvidado y tuvo posibilidad de ampliar su casa. Entonces agrandó esa biblioteca. Pasó de ser un simple garaje a una gran sala que abarcaba el living comedor y parte de la vieja cocina, ya que ahora él habitaba en el piso de arriba. Compró más repisas y más libros en Buenos Aires, algunas personas que hablaban y mucho, le recomendaron títulos diversos y varios autores olvidados que eran realmente buenos. Él pensó en resucitarlos, y cuando lo hizo, sintió una sensación parecida al amor.&lt;br /&gt;Aprendió también, que era necesario empezar a hablar, aunque nadie estuviera dispuesto a escucharlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así empezó a recorrer los almacenes (que eran tres), a sonreírle a los dueños, a acariciar las cabezas de los chicos que estaban sentados en los cordones de las veredas jugando solos con palitos, a guiñarles el ojo a las solteronas, a darles la mano a los hombres de su edad hasta parecer un amigo. Ambrosio estaba construyendo redes, porque en Buenos Aires le habían dicho que las personas llevan a otras personas y a otras cosas, y que si uno se queda solo y callado no habrá ningún puente posible.&lt;br /&gt;Una vez que construyó pseudo relaciones empezó a publicitar su biblioteca, nadie leía ni había leído alguna vez. Cuando hablaba con pasión de su lugar, la mayoría lo miraba extrañado y le palpaba el hombro en señal de lástima o compasión.&lt;br /&gt;Sin embargo, a pesar de decepciones era necesario descubrir la esencia de la gente, saber qué le gustaba, la literatura no podía ser rechazada por todo el mundo, era bellísima, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un viernes Ambrosio fue al almacén de Agustín, el hombre triste detrás del mostrador, nada podía describirlo mejor. Y mientras hacía una especie de cola esperando su turno, encontró escondida detrás de algunas propagandas pegadas en la pared, una hoja amarillenta en la que se llegaba a leer “Bib”, corrió las que la estaban tapando y descubrió la propaganda de una antigua Biblioteca en ese pueblo, el cartel decía en su totalidad lo siguiente: “Biblioteca Esperanza, grandes títulos, hágase socio y lleve dos libros por uno”, su impresión fue tan grande que salió despavorido del almacén perdiendo unos billetes por el camino. De ese acontecimiento no habrían pasado veinte años.&lt;br /&gt;Ambrosio llegó a su casa y encontró en la puerta una pareja joven sentada en el umbral. Les preguntó quiénes eran. Ellos habían leído el cartel uno de esos días al pasar y decidieron ver de qué se trataba. A los dos les gustaba leer y la chica guardaba unos libros de su abuela. Ambrosio más que eufórico les abrió la puerta y los hizo pasar a su lugar. A los jóvenes no les alcanzaban las manos para sacar libros de la repisa, se sentaron sin pedir permiso en los sillones de pana azul que Ambrosio había puesto con la idea de que se sentaran a leer el tiempo que quisieran. De vez en cuando secreteaban cosas, y él creyó siempre bien, creyó que ahora su biblioteca crecería.&lt;br /&gt;Unos meses después un grupo reducido de personas se hizo habitué de la biblioteca “Libros Nuestros”. Iban dos veces por semana y como no sucede en ninguna otra biblioteca que exista, hablaban en voz alta y comentaban lo que leían. La gente se hacía amiga, se reía y conversaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera seguía estando el silencio, adentro, en la biblioteca de Ambrosio, la gente tenía algo para decir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-8973743500779009984?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/8973743500779009984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=8973743500779009984' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8973743500779009984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8973743500779009984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/01/el-refugio-de-los-que-dicen-nadie-saba.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R5VLg5m06TI/AAAAAAAAABI/DXCcilOT-TY/s72-c/pueblo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-1694837877817400844</id><published>2008-01-21T10:57:00.000-08:00</published><updated>2008-01-21T11:13:55.648-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R5Tujpm06SI/AAAAAAAAABA/up-uw20r-78/s1600-h/amor.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158009769477597474" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R5Tujpm06SI/AAAAAAAAABA/up-uw20r-78/s400/amor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AMOR DE TARDE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras.&lt;br /&gt;Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades.&lt;br /&gt;Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Mario Benedetti&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-1694837877817400844?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/1694837877817400844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=1694837877817400844' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/1694837877817400844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/1694837877817400844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2008/01/amor-de-tarde-es-una-lstima-que-no-ests.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R5Tujpm06SI/AAAAAAAAABA/up-uw20r-78/s72-c/amor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2276351265493298873</id><published>2007-12-16T17:52:00.000-08:00</published><updated>2007-12-16T18:04:09.319-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R2XZB5m06RI/AAAAAAAAAA4/TOrJTuQOa3Q/s1600-h/duchamp2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5144756776007428370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R2XZB5m06RI/AAAAAAAAAA4/TOrJTuQOa3Q/s320/duchamp2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2276351265493298873?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2276351265493298873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2276351265493298873' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2276351265493298873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2276351265493298873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/12/blog-post_16.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R2XZB5m06RI/AAAAAAAAAA4/TOrJTuQOa3Q/s72-c/duchamp2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-3874019584100335919</id><published>2007-12-16T17:48:00.000-08:00</published><updated>2008-08-16T17:17:43.873-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrativa'/><title type='text'>Alcides Bidimensional</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En la vida hay dos voces, hay dos silencios, hay dos preguntas, hay dos respuestas, hay dos intentos, hay dos iniciativas, hay dos reflexiones, hay dos pasos, hay dos movimientos, hay dos temores… en la vida hay dos: estamos inmersos frente a dos: por un lado nosotros y el adentro: llamada la Dimensión 1 (que abarcaría la mente y todos los procesos mentales), y en el otro extremo el afuera y los otros: llamada la Dimensión 2 (que abarcaría las relaciones sociales y con el mundo exterior).&lt;br /&gt;Estas dos dimensiones son dos realidades, dos realidades que el hombre debe tener claramente identificadas desde su nacimiento, porque la vida que le resta consta justamente de combinarlas, alternarlas, pero principalmente reconocerlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta concepción que resulta conocida, incorporada y sobre todo científica, era el principal problema de Alcides.&lt;br /&gt;Alcides nunca pudo darse cuenta en cuál de las dimensiones estaba inmerso, y eso no hacía más que causarle dificultades en su comportamiento habitual. Vivía confundido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcides ahora está parado en una esquina. Espera el colectivo, o un taxi. Mira para todos lados pero nada. La gente pasa y lo mira a él, pero él se mira a sí mismo y no encuentra nada que pueda llamar la atención.&lt;br /&gt;Desde la mañana que viene escuchando una voz que lo llama, que le avisa algo medio intrascendente pero que es importante escuchar. Cuando estaba en su casa cambiándose y la escuchaba se dio cuenta que se trataba de la Dimensión 1, pero ahora que salió a la calle duda un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue esperando el colectivo. Es lunes pero hay poca gente. La voz otra vez. Una voz aguda e insoportable que lo incita a hacer algo. De pronto se da cuenta que puede parecerse a la de su madre. Pero recuerda, su madre se murió hace diez años. No es ella. Otra vez la tranquilidad. Está frente a la Dimensión 1. Debe ser un recuerdo, dice, se dice para sí mismo, porque si lo dijera en voz alta entraría inmediatamente en la Dimensión 2. Y la verdad no quiere andar de dimensión en dimensión, es un poco peligroso cruzar los límites sin conocimiento de causa.&lt;br /&gt;Ya no quiere seguir esperando, ni siquiera sabe a dónde va. Tiene el día libre, Ernesto, el jefe, le dijo que se quedara a descansar, que no es tan importante su ausencia.&lt;br /&gt;Entonces camina. Camina aburrido y sin rumbo. Por la esquina del frente viene acercándosele Fabiana, la chica linda de la boutique, habla hasta por los codos. Se detiene y le sonríe. Alcides en la Dimensión 1 se dice que no tiene ganas de saludarla y que si por él fuera se iría corriendo sin darle explicación. Sin embargo se queda en la Dimensión 2 y la saluda con un beso en la mejilla. Hablan un buen rato de cosas parecidas a las telas, cosas que no conoce en absoluto, pero tiene ganas de perderse en los ojos negros de la chica. Mientras la chica habla le habla otro…&lt;br /&gt;Alcides se da vuelta pero no hay nadie. Nadie está cerca como para hablarle. Ya no es la voz parecida a la de su madre, ésta es rara, suena a metal, o a tarro oxidado. La chica le sigue hablando contenta, como si hubiera descubierto alguna cosa importante. Alcides comienza a confundirse de dimensión, se marea y empieza a temblar. Fabiana lo mira sorprendida. La voz sigue y sigue, suena fuerte y cada vez más cercana. Ahora se está pareciendo a su propia voz. Siente cómo la voz lo envuelve y sobrepasa lo que le está diciendo la chica. Ésa voz tiene protagonismo pleno y le está diciendo algo. De pronto se da cuenta que es una reflexión. Se da cuenta que merece ser escuchada, aunque no distinga bien de dónde proviene.&lt;br /&gt;Cuando piensa de nuevo está caminando por la cuadra del frente y ha dejado a Fabiana sin despedirse. Un mínimo momento ha perdido toda conexión con la realidad y la Dimensión 1 y 2 se han fundido para ser neutrales, o ha sucedido algún fenómeno extraño que sin explicación ha comprobado algo: el individuo puede desconectarse de ambas dimensiones cuando llega al grado más extremo de confusión con respecto a éstas, caso de Alcides.&lt;br /&gt;La voz que oía ha cesado y continúa caminando. De pronto encuentra una fecha, un número que indica un año, es un cartel…., no, es la altura del consultorio del dentista al que debe ir la próxima semana, pero esa fecha no está en ningún lado, sino en su cabeza, fácil reconocimiento de la Dimensión 1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos claras maneras de representar las dimensiones: “Piensa” corresponde a la Dimensión 1, “Ve, escucha” corresponde a la Dimensión 2. El problema radica principalmente en que la persona no sabe darse cuenta fácilmente de éstas maneras de identificarlas, no al menos Alcides.&lt;br /&gt;Continúa caminando, piensa que puede ir al bar de César, siempre se encuentra con alguien ahí. Si fuera así veríamos directamente la representación de la Dimensión 2, las relaciones con los demás.&lt;br /&gt;Dobla en una esquina. Otra vez la voz. Se da vuelta. Nadie. Nadie en los alrededores. Ésta voz no se parece a la de él ni a ninguna otra, se parece a ella misma. Le dice algo. Se detiene y hay una mujer a su lado. Ésta lo mira  y le habla, pero no coincide con la voz que le estaba hablando hace un momento. No puede escuchar dos voces al mismo tiempo. La mujer le pregunta la hora y lo mira. La voz le dice otra cosa. Él contesta la voz de la Dimensión 2 y comprueba que probablemente la voz que ha venido escuchando en todas sus formas es simplemente parte de la Dimensión 1. Pero llegar a ésta conclusión es grave porque podría suceder que esté desequilibrado o paranoico o que tenga alguna de esas enfermedades que lo hacen a uno distinto. No lo sabe. Lo sospecha.&lt;br /&gt;Llega al bar de César y lo saluda. Le ofrece lo de siempre, el café con las medialunas de ayer. Alcides elige sentarse bien al fondo. Donde no haya nadie. Quiere enfrentarse con esa voz de una vez por todas, y no quiere que haya relación con la Dimensión 2,  por eso es mejor no hablar con ninguna persona.&lt;br /&gt;Elige la mesa con dos sillas y busca el diario que hay arriba de la mesa de al lado. Se relaja. Mira por la ventana. Gira la vista y hay alguien que lo mira. Al frente hay una mujer sentada en una mesa tomando una cerveza que lo mira. Tiene aspecto de artista porque está vestida de colores y tiene un sombrero exótico en la cabeza. En realidad lo debe mirar porque ha encontrado algo de arte en su presencia, piensa, pero no debe sentirse atraída por él.&lt;br /&gt;Alcides se encuentra plenamente en la Dimensión 1, está pensando muchas cosas y sintiendo otras, descubre algo, para acceder a la Dimensión 1 siempre debe pasarse por la Dimensión 2, es decir, los otros y el afuera generan las cosas dentro nuestro, es inevitable y necesario que ambas existan, son interdependientes y se retroalimentan.&lt;br /&gt;La mujer lo sigue mirando, pero de vez en cuando hojea un libro. Él se siente inhibido. Quiere que termine esa situación tensa e incómoda en que no es posible despegarse de la atención del otro.&lt;br /&gt;César se acerca y le deja el café con las medialunas, le sonríe y se va. Ve que se detiene en la mesa de la mujer y habla unas palabras, la mujer le muestra el libro y César niega algo con la cabeza al leer el título. Otra vez, se activa la Dimensión 1 a través de la 2 porque ha observado algo que quiere analizar interiormente. Piensa, deben ser amigos y él le dice que ese libro es malo, o demasiado bueno como para que lo esté leyendo tan livianamente, sin embargo ve, después de haber dejado unos segundos de contemplar la situación, que César le da un beso en la boca, se miran y ella le ofrece un trago de cerveza. Piensa otra vez, César tiene novia nueva, y ella me miraba porque me vio en alguna foto con él. Comprueba una vez más, pero con más certeza, la Dimensión 2 tiene el absoluto poder sobre la 1, en realidad tendrían que tener otra jerarquía, todo lo que suceda modifica en un instante nuestros pensamientos y hasta nuestras estructuras mentales, llegan a depender de tal forma del afuera, que la primera existe sólo en relación a la segunda.&lt;br /&gt;César se acerca a Alcides y le comenta sonriendo que esa mujer es una amiga francesa recién llegada de Europa y que tiene la costumbre de besar a la gente en la boca, una costumbre culturalmente adquirida de la que él no reniega. Otra modificación. El afuera una vez más rige las seguridades propias.&lt;br /&gt; Alcides teme, teme porque le produce furia la simple idea de perder el control propio dejándose llevar por los otros. Quiere posicionarse en su Dimensión 1 y no permitir ser absorbido con la 2.&lt;br /&gt;Otra vez la voz.&lt;br /&gt;César se ha ido y la mujer ha pagado la cuenta o está en el baño, porque Alcides se perdió por un momento en la Dimensión 1 y no pudo estar presente en la 2 y la mesa está vacía, con la cerveza a la mitad.&lt;br /&gt;La voz no es como la última que escuchó. Cuando venia pensando ya con seguridad que se trataba de su Dimensión 1, un hombre detrás de él justo casi en la nuca le habla. Se da vuelta, y se desilusiona, ésa era la voz que había escuchado hace unos momentos. El hombre le ofrecía unos objetos extraños e inservibles, supuestamente para la cocina. Era un vendedor. Alcides le agradece y decide irse, no ha tocado las medialunas y el café se le ha enfriado. Sale rápido y apurado, no quiere toparse más con la Dimensión 2.&lt;br /&gt;Por eso se dirige a su casa. Piensa encerrarse en una habitación donde no haya posibilidad de que interfiera el afuera.&lt;br /&gt;Ahora está solo. Lo único que lo rodea son objetos. Sus objetos. Nada nuevo por cierto, nada que pueda modificar lo que ya sabe y conoce. Alcides se pasa las manos por la cara, está exhausto, está cansado de no haber hecho nada, de haber desperdiciado la mañana, el tiempo le pesa. Se queda dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Dimensión 1 también entrarían los sueños. Ésta instancia sería como un producto de lo visto y vivido en la Dimensión 2. Hay como un intento de “collage” con los retazos del afuera y de los otros que se incorporan en alguna composición extraña en el interior, y la constitución de la mente del individuo, y hasta en el modo de soñar, porque eso también está condicionado por la Dimensión 2. El proceso que se realiza necesita de la fusión de las dos dimensiones, porque mientras una trabaja la otra le proporciona los elementos para que funcione. Una es actual y se inventa a sí misma, y la otra es pasada y ya construida.&lt;br /&gt;Alcides se despierta con mucha hambre. Se da cuenta que no ha podido experimentar la soledad para encontrase con su interior. Ahora es tarde porque están tocando el timbre. Rápido y apurado abre la puerta. Es Juana, la vecina y su amiga. Lo mira sorprendida, ¿porqué todos lo miran y sorprendidos?&lt;br /&gt;Él la hace pasar con desgano. No quería enfrentarse con la Dimensión 2 al menos por unas horas. De pronto su amiga se sienta sin permiso y comienza a llorar. Parece que el novio la ha dejado. Piensa, lo miraba sorprendida pero no por lo que él tuviera, sino porque estaba pensando en ella misma. Toda ésta situación genera una reflexión más en Alcides. Los otros, que corresponderían a la Dimensión 2, forman parte también de la Dimensión 1 porque tienen un interior y unos pensamientos propios, y más allá de ésta obviedad, él forma parte de la Dimensión 2, porque es otro para los demás. Es decir, el individuo tiene dos funciones, ser uno y ser el otro.&lt;br /&gt;Cuando ve a Juana llorando y la consuela, y la ayuda y le habla, se está dando cuenta que cambia estados en ella, y que está funcionando meramente como la Dimensión 2, es un afuera que modifica la Dimensión 1 de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya es de noche. Alcides escucha la voz mientras intenta dormirse. Ha comprendido que es parte de la Dimensión 1 y que tendrá que aprender a convivir con ella. La voz le dice siempre lo mismo: &lt;em&gt;Alcides, estás adentro, yo estoy afuera...&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-3874019584100335919?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/3874019584100335919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=3874019584100335919' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3874019584100335919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3874019584100335919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/12/alcides-bidimensional.html' title='Alcides Bidimensional'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-8433825749705800157</id><published>2007-12-04T18:19:00.000-08:00</published><updated>2007-12-04T18:21:12.091-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R1YK5wxw0dI/AAAAAAAAAAk/wwy_pLARfrM/s1600-h/chaplin_6.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140308012152443346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 292px; CURSOR: hand; HEIGHT: 209px; TEXT-ALIGN: center" height="181" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R1YK5wxw0dI/AAAAAAAAAAk/wwy_pLARfrM/s320/chaplin_6.jpg" width="274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-8433825749705800157?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/8433825749705800157/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=8433825749705800157' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8433825749705800157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/8433825749705800157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/12/blog-post_04.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R1YK5wxw0dI/AAAAAAAAAAk/wwy_pLARfrM/s72-c/chaplin_6.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-2004594344058645712</id><published>2007-12-04T17:51:00.000-08:00</published><updated>2008-08-16T17:23:06.681-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pienso... luego existo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Celuloide Familiar'/><title type='text'>De las películas que te gustaron y no...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; Brando nos está mirando y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                       De Niro nos está mirando y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nickolson nos está mirando y no....&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                      Pacino nos está mirando y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Penn nos está mirando y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                     Olman nos está mirando y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ellos nos están mirando y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más vale los estamos mirando y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                     Tenemos ganas de mirarlos siempre y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pagamos por mirarlos y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                     Nos hacemos un tiempo para mirarlos y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los recordamos y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                     Recordamos lo que hicieron y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esperamos lo que harán y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                    Nos emocionamos con lo que dicen y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los imitamos y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                   Los despreciamos y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son películas, son personajes, son humanos y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                   Son el cine, el cine es así y no...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-2004594344058645712?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/2004594344058645712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=2004594344058645712' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2004594344058645712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/2004594344058645712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/12/de-las-pelculas-que-te-gustaron-y-no.html' title='De las películas que te gustaron y no...'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-3956266089264643688</id><published>2007-12-03T08:33:00.000-08:00</published><updated>2009-01-01T12:13:38.803-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pienso... luego existo'/><title type='text'>Confesión</title><content type='html'>Esperando la muerte&lt;br /&gt;Como un gato&lt;br /&gt;Que va a saltar sobre&lt;br /&gt;La cama&lt;br /&gt;Me da tanta pena&lt;br /&gt;Mi mujer&lt;br /&gt;Ella verá este&lt;br /&gt;CuerpoBlanco&lt;br /&gt;Rígido&lt;br /&gt;Lo zarandeará una vez y luego&lt;br /&gt;Quizás&lt;br /&gt;Otra:&lt;br /&gt;Hank no Responderá.&lt;br /&gt;No es mi muerte lo que&lt;br /&gt;Me preocupa, es mi mujer&lt;br /&gt;Que se quedará con este&lt;br /&gt;Montón de Nada.&lt;br /&gt;Quiero que&lt;br /&gt;Sepa&lt;br /&gt;Sin embargo&lt;br /&gt;Que todas las noches&lt;br /&gt;Que he dormido a su lado&lt;br /&gt;Incluso las discusiones&lt;br /&gt;Más inútiles&lt;br /&gt;Siempre fueron&lt;br /&gt;Algo espléndido&lt;br /&gt;Y esas difíciles&lt;br /&gt;Palabras&lt;br /&gt;Que siempre temí&lt;br /&gt;DecirPueden decirse&lt;br /&gt;Ahora:&lt;br /&gt;Te amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charles Bukowski&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-3956266089264643688?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/3956266089264643688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=3956266089264643688' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3956266089264643688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3956266089264643688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/12/confesin.html' title='Confesión'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-5971131252047868510</id><published>2007-12-02T18:08:00.000-08:00</published><updated>2007-12-02T18:09:04.333-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R1NlOgxw0cI/AAAAAAAAAAc/bhm9yE6lVNc/s1600-R/vacÃ&amp;shy;o+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139562899751096770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R1NlOgxw0cI/AAAAAAAAAAc/zGtoUT6awds/s320/vac%C3%ADo+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-5971131252047868510?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/5971131252047868510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=5971131252047868510' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5971131252047868510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/5971131252047868510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/12/blog-post.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R1NlOgxw0cI/AAAAAAAAAAc/zGtoUT6awds/s72-c/vac%C3%ADo+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-3335118153369287773</id><published>2007-12-02T17:41:00.000-08:00</published><updated>2008-08-16T17:23:06.682-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pienso... luego existo'/><title type='text'>Oda al Vacío</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Alguien se ha preguntado alguna vez qué dimensión tiene el vacío?: a partir de un vaso sin nada, a partir de una habitación sin muebles, a partir de un auto sin conductor, a partir de una calle desierta, a partir de una sensación que no es sensación... bueno, si, ahí uno ya se aproxima, uno se aproxima al vacío cuando no puede identificar lo que siente. Mientras más complicada y abstracta sea la sensación más cercanos al vacío estaremos...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero el vacío no es malo, no nos afecta, no nos hunde ni nos duerme... el vacío nos transforma... porque comienza a haber cavidad para otras cosas. El vacío genera espacio, no dolor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces surge la creatividad para encontrar con qué llenar ese vacío, y ahí ya depende de cada persona, de cada intención, de cada deseo... algunos buscan nuevas cosas y se sorprenden con lo que descubren, otros no saben, no saben bien qué utilizar para llenar ese vacío, entonces lo ignoran...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo ahora, me parece después de ésto planteado, que el vacío no tiene proporciones, digamos, es del tamaño de uno mismo. Se lo mide con una especie de regla gigante invisible que nadie conoce, solo nosotros, y anotamos las medidas en alguna libretita secreta, y nos memorizamos esos números para después, para cuando necesitemos espacio de nuevo...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-3335118153369287773?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/3335118153369287773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=3335118153369287773' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3335118153369287773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/3335118153369287773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/12/alguien-se-ha-preguntado-alguna-vez-qu.html' title='Oda al Vacío'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-4948860707996287363</id><published>2007-11-28T15:20:00.000-08:00</published><updated>2008-08-16T17:17:43.874-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrativa'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pasos Perdidos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Rosana caminaba todos los días por la misma vereda. Había algo que la intrigaba, aunque no sabía bien qué era.&lt;br /&gt;Podía vislumbrar que de día las cosas eran más claras. Encontraba por ejemplo que las personas la estaban mirando o que en las ventanas había alguna presencia que la seguía de cerca. Sin embargo durante la noche perdía el control de la situación. Podía salir desde que la oscuridad regía el cielo y no saber qué le sucedería.&lt;br /&gt;Rosana salía siempre, a toda hora. Tenía como una especie de inquietud permanente que no le permitía quedarse tranquila en casa. Su madre la molestaba, le pedía que se quedara, que en algún lado y en algún momento algo feo le ocurriría Rosana no escuchaba. Sólo quería irse, desaparecer, encontrar algo nuevo que le causara asombro.&lt;br /&gt;Caminaba mucho, a veces demasiado. El destino no era importante. Lo importante era que se alejaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un tipo extraño. Un tipo que siempre la estaba mirando y justo cuando ella salía o iba cruzando la calle. En realidad parecía alguien que no tenía mucho más por hacer. Muchas veces Rosana se preguntaba si verdaderamente lo que creía ver era lo que era. Pero la situación ya se había repetido. Se trataba de un vecino. Un vecino que vivía al frente de su casa. Desde que se habían mudado que lo conocía, pero nunca habló con él. Le daban miedo sus ojos hundidos y celestes y esa mirada siniestra que parecía tener todo previsto.&lt;br /&gt;Un día decidió dejar de caminar. Se quedó en su casa junto a su madre y su madeja de lana. No podía tejer ni una mísera bufanda. Pasaba las horas mirando esos cuadros de mal gusto. Su madre le contaba las mismas historias y le repetía los mismos consejos. Su casa estaba sucia. El teléfono no sonaba nunca. Sólo se oía la cebolla crujir todos los mediodías mientras se preparaba la salsa de siempre.&lt;br /&gt;Rosana ya no caminaba y estaba triste por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada de aquél hombre desagradable había desaparecido, el hombre también y parecía que la mayoría de la gente con él. Si Rosana no caminaba el mundo estaba detenido.&lt;br /&gt;Una noche salió muy tarde cuando su madre logró dormirse. Se dirigió hacia el otro lado, para donde las luces iluminaban más las calles y su cara se veía un poco más desesperada. No quería toparse con la mirada. No quería encontrar ninguna mirada. Sólo quería encontrar personas cabizbajas mirando las baldosas de la vereda. Pero no había nadie. Sólo ese silencio insoportable de la noche del lunes a la madrugada.&lt;br /&gt;Caminó unas cuadras y como le llegó un cansancio incomprensible se detuvo en una plaza y se sentó en un banco. Se encontró por primera vez con la soledad a solas. Y no supo qué decir.&lt;br /&gt;Tenía ganas de dormir. Pero no quería regresar. Giró un poco la cabeza sin motivo y encontró una sombra detrás de un árbol. Pensó que sería una más de esas apariciones aburridas en su vida, pero cuando miró un poco mejor lo identificó. Era él, otra vez, mirándola con esos ojos siniestros. Había aparecido de la nada. Y estaba flotando en la nada también. No podía construir una lógica con ese hombre allí y ella mirándolo. Quiso darse vuelta y volver a ver para corroborar que todo eso era cierto. Pero volvió a encontrarlo, en la misma posición y con la misma apariencia. No se movía de ese árbol, estaba apoyado en el tronco grueso y viejo. Sus pupilas estaban tiesas y apuntaban justo a los ojos de Rosana. Cualquier medición hubiera confirmado que todo estaba muy calculado.&lt;br /&gt;Comenzó la taquicardia y la desesperación. La duda si irse o quedarse. El límite entre el placer y el desagrado. Dos figuras estáticas mirándose. Un espacio enorme y silencioso. La nada y el todo. La vida y la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosana quería caminar. La figura ya no estaba en ese tronco. Un frío corrió por su pecho. El límite había acabado. Su vida también.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-4948860707996287363?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/4948860707996287363/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=4948860707996287363' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4948860707996287363'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/4948860707996287363'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/11/pasos-perdidos-rosana-caminaba-todos.html' title=''/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4193039352229183520.post-3859274315640394542</id><published>2007-11-28T15:16:00.000-08:00</published><updated>2007-11-28T15:31:57.727-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atrapada por las ideas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/R033TOcj5KI/AAAAAAAAAAM/JApoagxi3iQ/s1600-h/la+dama+de+shangai.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5138034659567068322" style="FLOAT: right; 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&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Viene la gente caminando, de a montones, por las veredas, por las calles, algunas se adelantan y ocupan las esquinas... hay algunas personas que están teniendo ideas, las están engendrando en éste preciso momento... pero no tienen lápiz ni papel, tampoco se animan a escribir las paredes, ni las manos propias y ajenas... de lo único que disponen es de la memoria, confían en ella y creen que al llegar a sus casas y sacarse los abrigos tendrán la idea entera, completa, cerrada, para desarrollarla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El problema es que las ideas se esfuman, las ideas viven únicamente el tiempo presente, el ahora que es casi definitivo, las ideas no conocen el después ni el futuro perfecto, las ideas no se guardan en los bolsillos ni esperan ser depuradas, las ideas gritan y ya está... las ideas se escurren por las alcantarillas y desaparecen y lo único que queda es el recuerdo de haber tenido una idea, que no es una idea sino su huella...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4193039352229183520-7516977368350182292?l=lalyauster.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lalyauster.blogspot.com/feeds/7516977368350182292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4193039352229183520&amp;postID=7516977368350182292' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7516977368350182292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4193039352229183520/posts/default/7516977368350182292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lalyauster.blogspot.com/2007/11/las-ideas-se-escurren-por-la.html' title='Las ideas se escurren por la alcantarilla, frénenlas!'/><author><name>Laura Romani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13624558197824033238</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/__E6Gvvz0B9U/TJpcv3uRywI/AAAAAAAAAHg/nRc0UUOORRA/S220/IMG190-01.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
